
El Usumacinta nace en los Altos de Guatemala, en Huehuetenango, y se
forma de la unión de tres ríos: Chixoy, Lacantun y Pasión:
tiene una longitud de 800 kilómetros; 42 por ciento de su recorrido
está en territorio guatemalteco, mientras que el 58 por ciento
restante corre por Chiapas hasta los pantanos de Tabasco y desemboca
uniéndose con el Grijalva, para terminar su recorrido y mezclar
su agua dulce con la salada del Golfo de México.
El río propicia diversas
actividades económicas que facilitan la supervivencia de las
personas, como la pesca, el cultivo, el turismo y el intercambio que
se hace a través de las avenidas acuáticas que, en lugar
de separar y poner distancia entre las orillas, unen a la comunidad.
El
agua del río fluye como el tiempo y la vida, se vuelve laguna
y pantano, corre y se estanca. Por fortuna su cauce ha permanecido relativamente
aislado de la contaminación, tanto por las características
geográficas de la zona en que su ubica como por el respeto que
los lacandones le han demostrado con el paso de los siglos. El Usumacinta
enfrenta otros peligros, como la deforestación, provocada por
la construcción de nuevas carreteras que subdividen no sólo
la selva, sino también a las comunidades lacandonas; las construcciones
alteran y desvían el cauce natural del río, inundan, afectan
y desplazan a las personas de sus comunidades, destruyendo lugares sagrados
e históricos, alterando el equilibrio ecológico y causando
la muerte de los ecosistemas.
Asimismo, la ganadería,
que se practica arbitrariamente sin tener zonas de pastizales limitadas,
contribuye con la deforestación de la selva tropical. Los grandes
proyectos de hidroeléctricas amenazan y ponen en riesgo la permanencia
del río. Es necesario considerar que la destrucción de
la selva afecta al ecosistema tanto como al patrimonio cultural de los
pueblos indígenas de la región, al poner en peligro los
vestigios arqueológicos mayas y afectar a más de 23 comunidades
que habitan a las orillas del Usumacinta; pero también es fundamental
reconocer la importancia de llevar el progreso a las zonas más
alejadas del país.