La región
comprendida por los estados de Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí
principalmente, pero a los cuales se adhieren en cuestiones de cultura
Hidalgo, Puebla y Querétaro, es cuna de uno de los géneros
más exquisitos de la música tradicional mexicana: el son
huasteco.
....A
grandes rasgos, es herencia de la música andaluza a su vez empapada
de influencia árabe y combinada con la constante creatividad
de estos pueblos mestizos. Musicalmente, el género se compone
de tres músicos que alternan sus cantos con una jarana huasteca
imagen de cinco cuerdas, una guitarra quinta o huapanguera que cubre
los registros bajos y el indispensable violín que lleva las melodías.
....Es
muy característico el famoso falsete, que adorna las melodías
de los diferentes sones. Como toda la música festiva es bailable
y entre los buenos bailadores de huasteco, al igual que entre los músicos,
se llegan a encontrar verdaderos virtuosos. Para nadie que haya escuchado
un poco de esta música, resulta asombroso saber que hay extraordinarios
violinistas, jaraneros y huapangueros. Lo que sorprende una vez más,
es que en su mayoría son músicos totalmente líricos,
es decir, que nunca han pisado una escuela de música; sin embargo,
llegan a dominar la técnica instrumental maravillosamente bien
y desarrollan “una gran oreja”, producto de aprender de
manera oral y foguearse permanentemente en los fandangos.
....Éste
es uno de los géneros más afortunados en cuanto a difusión:
en la región se encuentran muchos grupos, inclusive de jóvenes,
y hay un dato muy importante que se debe destacar: la presencia de las
mujeres no solamente como bailadoras o de modo secundario, sino que
actualmente son ejecutantes de los instrumentos, cantadoras y hasta
versadoras.
....En
esta zona, por ser incluidas regiones indígenas, es fácil
toparse con ejecutantes de huasteco en lenguas como el náhuatl,
que aparte del repertorio tradicional cantan los llamados “Sones
de costumbre”, que son los que acompañan las celebraciones
tanto religiosas como paganas, propias de la vida cotidiana: fiestas
patronales, navidad, semana santa, bodas, bautizos, funerales, etcétera.
....La
fiesta del huapango es muy hermosa, llena de alegría y colorido;
y como todas las fiestas de este país, pueden durar toda la noche
y hasta más. Hace muchos años el famoso “viejo”
Elpidio1 daría
a conocer este repertorio en la ciudad de México y en las películas
de la llamada época de oro del cine nacional. Pero además
de él, están hoy en día una gran cantidad de grupos
espléndidos como el trío Chicontepec, Los Camalotes del
Pánuco, el trío Armonía huasteca, Dinastía
Hidalguense, Atardecer huasteco, La Aurora, Los Camperos de Valles,
trío Xoxocapa, y tantos más que en su andar por muchos
caminos hacen que este género esté en constante movimiento.
....En
la ciudad de México no es extraño toparse con algún
trío pidiendo dinero, por lo que luego se le llama a esta capital
la huasteca chilanguense: se ha vuelto lugar de encuentro de varios
músicos de este género. Hay que prestar atención
en caso de encontrarse alguno, ya que pueden ser muy buenos y hacer
pasar un buen rato.
....También
ha ayudado mucho que se hagan varios encuentros y festivales al año
en las diversas regiones, unos más grandes e importantes que
otros; pero siempre dándole el lugar que se merece al son huasteco.
El son huasteco es una manera de vivir, es parte del ser habitante de
la región: los músicos acompañan la vida cotidiana,
lo mismo haciendo versos en las cantinas que en fiestas o velorios y
se acompañan a su vez de los espléndidos platillos del
arte culinario, las vestimentas propias de cada comunidad y todo lo
que rodea un sentimiento popular.
....El
baile es sincopado y virtuoso, lleno de fuerza y cadencia, sensual y
seductor. El ritmo se marca con los pies, zapateando y volviendo a la
tarima: un instrumento de percusión que acompaña perfectamente
bien a los sones. Cuando se canta se baja el volumen de los pasos, que
suelen ser más suaves; y cuando improvisa el violín, la
danza va siendo cómplice de las figuras al igual que los instrumentos
acompañantes que llegan a hacer figuras muy complejas rítmicamente
hablando, combinando compases y alternando los acentos musicales. A
veces se acompaña haciendo énfasis en los acentos del
violín o a veces contrastándolos, desplazándolos
a cada momento, lo que hace que estos sones sean muy complejos.
....El
repertorio va desde sones en menor hasta aceleradísimos sones
en mayor; todos se danzan, pero cada uno tiene sus particularidades:
a veces en cuanto a la manera de acompañarse, el ritmo puede
ser más sincopado o a tiempo, puede haber variantes en cuanto
a las estructuras armónicas y la manera de improvisar varía
además de región en región o de músico a
músico.
....Es
muy importante destacar que la literatura de la huasteca es muy rica
y compleja, desde los versos antiguos de los siglos de oro español,
hasta la improvisación de versos en el momento de una celebración.
Cada son, además, puede tratar un tema distinto, como “La
petenera”, que siempre se referirá a cosas del mar, a mujeres
y a la soledad.
....La
estructura de los versos puede ser muy compleja: siempre buscando la
rima, será acomodada de diversas maneras, jugando con las palabras
y exponiendo la habilidad y el ingenio del versador. El son huasteco
es representación de lo más sublime de la cultura mexicana:
mezcla de sabores y culturas que se han cocinado por siglos y que dan
por resultado un cúmulo de sabiduría musical en sí
mismo: desde lo barroco hasta lo ceremonial indígena, pasando
por lo árabe y lo mexicano contemporáneo.
Te
recomendamos que escuches los siguientes discos:
-Trío
Chicontepec: Sones jarochos y huastecos. México, Spartacus,
1994. (Colección Así canta México).
-Trío
la Aurora: Aire Huasteco. México, Ollín Grabaciones,
2002.
-El viejo
Elpidio: Viva México. El Son Huasteco. México,
Dimsa. (Colección Rancheras).
-Los
camperos de valles: El ave de mi soñar. México,
Instituto de Cultura de San Luís Potosí, 1999.
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