Anastasia Guzmán Vázquez

 

La región comprendida por los estados de Veracruz, Tamaulipas y San Luis Potosí principalmente, pero a los cuales se adhieren en cuestiones de cultura Hidalgo, Puebla y Querétaro, es cuna de uno de los géneros más exquisitos de la música tradicional mexicana: el son huasteco.

....A grandes rasgos, es herencia de la música andaluza a su vez empapada de influencia árabe y combinada con la constante creatividad de estos pueblos mestizos. Musicalmente, el género se compone de tres músicos que alternan sus cantos con una jarana huasteca imagen de cinco cuerdas, una guitarra quinta o huapanguera que cubre los registros bajos y el indispensable violín que lleva las melodías.

....Es muy característico el famoso falsete, que adorna las melodías de los diferentes sones. Como toda la música festiva es bailable y entre los buenos bailadores de huasteco, al igual que entre los músicos, se llegan a encontrar verdaderos virtuosos. Para nadie que haya escuchado un poco de esta música, resulta asombroso saber que hay extraordinarios violinistas, jaraneros y huapangueros. Lo que sorprende una vez más, es que en su mayoría son músicos totalmente líricos, es decir, que nunca han pisado una escuela de música; sin embargo, llegan a dominar la técnica instrumental maravillosamente bien y desarrollan “una gran oreja”, producto de aprender de manera oral y foguearse permanentemente en los fandangos.

....Éste es uno de los géneros más afortunados en cuanto a difusión: en la región se encuentran muchos grupos, inclusive de jóvenes, y hay un dato muy importante que se debe destacar: la presencia de las mujeres no solamente como bailadoras o de modo secundario, sino que actualmente son ejecutantes de los instrumentos, cantadoras y hasta versadoras.

....En esta zona, por ser incluidas regiones indígenas, es fácil toparse con ejecutantes de huasteco en lenguas como el náhuatl, que aparte del repertorio tradicional cantan los llamados “Sones de costumbre”, que son los que acompañan las celebraciones tanto religiosas como paganas, propias de la vida cotidiana: fiestas patronales, navidad, semana santa, bodas, bautizos, funerales, etcétera.

....La fiesta del huapango es muy hermosa, llena de alegría y colorido; y como todas las fiestas de este país, pueden durar toda la noche y hasta más. Hace muchos años el famoso “viejo” Elpidio1 daría a conocer este repertorio en la ciudad de México y en las películas de la llamada época de oro del cine nacional. Pero además de él, están hoy en día una gran cantidad de grupos espléndidos como el trío Chicontepec, Los Camalotes del Pánuco, el trío Armonía huasteca, Dinastía Hidalguense, Atardecer huasteco, La Aurora, Los Camperos de Valles, trío Xoxocapa, y tantos más que en su andar por muchos caminos hacen que este género esté en constante movimiento.

....En la ciudad de México no es extraño toparse con algún trío pidiendo dinero, por lo que luego se le llama a esta capital la huasteca chilanguense: se ha vuelto lugar de encuentro de varios músicos de este género. Hay que prestar atención en caso de encontrarse alguno, ya que pueden ser muy buenos y hacer pasar un buen rato.

....También ha ayudado mucho que se hagan varios encuentros y festivales al año en las diversas regiones, unos más grandes e importantes que otros; pero siempre dándole el lugar que se merece al son huasteco. El son huasteco es una manera de vivir, es parte del ser habitante de la región: los músicos acompañan la vida cotidiana, lo mismo haciendo versos en las cantinas que en fiestas o velorios y se acompañan a su vez de los espléndidos platillos del arte culinario, las vestimentas propias de cada comunidad y todo lo que rodea un sentimiento popular.

....El baile es sincopado y virtuoso, lleno de fuerza y cadencia, sensual y seductor. El ritmo se marca con los pies, zapateando y volviendo a la tarima: un instrumento de percusión que acompaña perfectamente bien a los sones. Cuando se canta se baja el volumen de los pasos, que suelen ser más suaves; y cuando improvisa el violín, la danza va siendo cómplice de las figuras al igual que los instrumentos acompañantes que llegan a hacer figuras muy complejas rítmicamente hablando, combinando compases y alternando los acentos musicales. A veces se acompaña haciendo énfasis en los acentos del violín o a veces contrastándolos, desplazándolos a cada momento, lo que hace que estos sones sean muy complejos.

....El repertorio va desde sones en menor hasta aceleradísimos sones en mayor; todos se danzan, pero cada uno tiene sus particularidades: a veces en cuanto a la manera de acompañarse, el ritmo puede ser más sincopado o a tiempo, puede haber variantes en cuanto a las estructuras armónicas y la manera de improvisar varía además de región en región o de músico a músico.

....Es muy importante destacar que la literatura de la huasteca es muy rica y compleja, desde los versos antiguos de los siglos de oro español, hasta la improvisación de versos en el momento de una celebración. Cada son, además, puede tratar un tema distinto, como “La petenera”, que siempre se referirá a cosas del mar, a mujeres y a la soledad.

....La estructura de los versos puede ser muy compleja: siempre buscando la rima, será acomodada de diversas maneras, jugando con las palabras y exponiendo la habilidad y el ingenio del versador. El son huasteco es representación de lo más sublime de la cultura mexicana: mezcla de sabores y culturas que se han cocinado por siglos y que dan por resultado un cúmulo de sabiduría musical en sí mismo: desde lo barroco hasta lo ceremonial indígena, pasando por lo árabe y lo mexicano contemporáneo.

Te recomendamos que escuches los siguientes discos:

-Trío Chicontepec: Sones jarochos y huastecos. México, Spartacus, 1994. (Colección Así canta México).

-Trío la Aurora: Aire Huasteco. México, Ollín Grabaciones, 2002.

-El viejo Elpidio: Viva México. El Son Huasteco. México, Dimsa. (Colección Rancheras).

-Los camperos de valles: El ave de mi soñar. México, Instituto de Cultura de San Luís Potosí, 1999.

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1 El “viejo” Elpidio: Se desconoce la fecha de su nacimiento. Murió el 14 de julio de 1960. Violinista y compositor popular, es uno de los más reconocidos dentro del son huasteco. En 1938 compuso la música de “La Malagueña” que más tarde tomara la letra de Pedro Galindo. Fue miembro del grupo “Los Trovadores Chicanos” y más tarde de “Los Trovadores del Viejo Elpidio”. En 1948 publicó su “Cielito lindo Huasteco”. Rescató numerosos sones huastecos.