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St.
Jaques
Haití
Espíritus
1995
Acrílico
sobre masonite
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Los
sacerdotes vudú son conocidos como houngans y los hechiceros
o brujos se llaman boccor. Ambos tienen que pasar por un largo
periodo de aprendizaje e iniciación totalmente secreto antes
de poder realizar los ritos del Vudú. Los houngans y
los boccor establecen contacto con los espíritus, pero
mientras que el houngan sirve a los loas buenos, el boccor
se relaciona con los malos para practicar la brujería. Se dice
que algunos boccor son tan poderosos que pueden devolver la
vida a los muertos, volar por el aire, aparecer en diversas formas
y aplicar todos los hechizos y encantamientos corrientes, desde filtros
de amor hasta maleficios de muerte. También pueden transformarse
en un loup-garou, un mosquito fantasma que chupa la fuerza
vital de los niños. Las sacerdotisas mujeres se llaman mambo
y actúan como consejeras y curanderas, pero también
tienen conocimientos de hechicería y brujería.
En
general, los houngan son muy respetados en la sociedad haitiana.
En el Vudú no existe un sistema jerárquico de sacerdotes
por lo que cada houngan administra su comunidad como mejor
le parezca.

Los
cultos rituales del Vudú se celebran generalmente en la noche,
en los templos llamados hounfor. En algunas ceremonias vudú
participan comunidades enteras, para concentrar la fuerza de muchas
mentes. En estas ceremonias se tocan tambores vudú (considerados
sagrados), se prenden hogueras y se hacen dibujos mágicos (vevé).
Además hay danzas, rezos, cantos y sacrificios rituales de
animales como cabritos, gallos y, especialmente, gallinas. Por medio
de la danza, el canto y los tambores los fieles abren "caminos"
hacia los espíritus. Uno de los
momentos
culminantes de las ceremonias se da cuando se invoca a un loa
y éste se encarna en algún devoto a través de
una "crisis de posesión". Cuando un fiel está
poseído, se le viste con el atuendo especial de la divinidad
porque mientras dure la posesión el individuo es el loa mismo.
En compañía de los mortales, los loas bailan, hacen
piruetas, saltan en el aire, cantan y atienden las demandas de los
devotos.
Otro
tipo de ceremonias que no son públicas son las relacionadas
con la brujería. La brujería Vudú más
común se denomina Wanga y la mayoría de los devotos
tienen nociones de ésta, pero hay una brujería mortífera
y oscura que se llama lampe noire (lámpara negra) que
sólo conocen y dominan unos cuantos boccor. Dentro de
la tradición de magia negra Vudú hay dos temas que han
dado la vuelta al mundo: los muñecos vudú y los zombies.
Los muñecos vudú sirven como medios para controlar o
dañar a las personas. Estos muñecos son diseñados
y fabricados por hechiceros que, mediante encantamientos, crean una
conexión entre el cuerpo y la voluntad de un individuo y el
muñeco. Así cuando se lastima o manipula al muñeco,
la víctima sufre dolor físico y su voluntad queda bajo
el control del hechicero.
"Matar"
a alguien y convertirlo en zombie es la más alta manifestación
de brujería Vudú. Los zombies son personas que
regresan de la muerte a consecuencia de un encantamiento vudú
y que, como muertos vivientes, pueden ser programados para que trabajen
como esclavos, en beneficio de los sacerdotes o hechiceros que los
han resucitado. Según la magia Vudú, los zombies
sólo aparecen después del anochecer y se mueven con
un paso lento y tambaleante. No se puede matar a un zombie,
la única manera de eliminarlo es consiguiendo que el muerto
viviente toque sal, así se dará cuenta de que está
muerto y entonces volverá a su tumba para no levantarse más.
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