Desde
la época medieval existían los juglares y los trovadores; mientras
los juglares se dedicaban a hacer cantos sobre las noticias de
otros reinos y otros actos espectaculares como el malabarismo,
los trovadores eran cantantes del amor. Así se le empezó a llamar
trovadores a las personas que componían y cantaban, acompañados
de algún instrumento (casi siempre de cuerdas), sobre temas sentimentales:
la vida, el amor, los sueños, etcétera. En el siglo pasado los
trovadores eran cantantes populares de rimas, versos sencillos
generalmente de ocho sílabas que alegraban a la gente en las plazas
y los kioscos. La combinación de las costumbres musicales europeas,
así como los ritmos africanos y americanos resultaron contagiosos
como el guapango.

Durante la
mitad del siglo pasado surgen los trovadores latinoamericanos que hasta hoy se escuchan:
Silvio Rodríguez, Oscar Chávez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa,
Joan Manuel Serrat etcétera. Ellos componían, además de los temas
ya mencionados, verdaderos poemas o canciones acerca de la realidad
social de sus países. Para 1968 estos autores eran ídolos de la
juventud de aquella época: sus canciones eran himnos pues la protesta
era, para ese momento histórico, el tema principal de sus canciones.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
La palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
Una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...
Silvio Rodríguez (Cuba)
Hace
aproximadamente veinte años surgió en México una generación de nuevos
trovadores, entre los que podemos mencionar al grupo Mexicanto,
a Rodrigo Solís, a Gonzalo Ceja, a Alejandro Filio y a Fernando
Delgadillo, siendo este último el líder de este grupo de cantautores
mexicanos.
Fernando
Delgadillo es el primero de cinco hijos, nacidos y criados
en el Estado de México. Es creador de la canción
informal (género sin atadura) y autor de más de 150 temas
que abarcan diversos géneros musicales. Sus composiciones nos identifican
con vivencias diarias: nos hacen tener conciencia, reír y sentir.
lo que demuestra su ingenio y la versatilidad que lo ha convertido
en el favorito de su público. Empezó en la música en un grupo de
folklore andino que se llamó Huancayo, y después formó con sus amigos
la SEIMUS (Sociedad de Escritores y Músicos Urbanos Subterráneos):
en ocasiones cantaba con ella y a veces completamente solo. Sus
conciertos tenían un público máximo de 50 personas en pequeños lugares
como "El sapo cancionero" y "El péndulo".
Con 1.90 de estatura, su guitarra y el pelo largo empezó a conquistar público hasta llenar el Teatro
Metropólitan, presentarse en el Festival Internacional de la Televisión
de Beijing (siendo el único hispanohablante del evento), y tener
por varias semanas el primer lugar de ventas en México con el lanzamiento
de su disco en concierto febrero trece. Volumen 1. Hoy en día Fernando
Delgadillo es el cantautor más importante de la trova mexicana,
y es un modelo a seguir para los jóvenes que quieren hacer música.
Hoy
en día Fernando Delgadillo es el cantautor más importante de la
trova mexicana, y es un modelo a seguir para los jóvenes que quieren
hacer música.
Estoy
en uno de estos días en que he convertido mi vida en un puente y
el pasado y el futuro están detrás y delante de mí respectivamente
y el tiempo corre murmurando como el cauce de un arrollo manso,
cantarino, con sus dichas y sus penas con sus alegrías y sus tristezas.
Soy un puente tranquilo, en paz, demorado y mi imagen en el espejo
del fluir del tiempo cristalino me devuelve la mirada, a veces el
viento de la duda me borra, pero vuelvo siempre a aparecer con la
mirada infinita del reencuentro. Soy la unión del ayer y del mañana,
con mi tendido de madero y de camino, mi barandal y mis preguntas,
mi sueño y mi contemplación.
Fernando Delgadillo
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