Thelma Alcántara A.

¿Por qué se llaman museos?

En la Antigüedad las Musas, hijas de Zeus y la Memoria, eran las diosas que presidían las artes: Poesía, Música, Tragedia, etcétera.

Los griegos levantaban santuarios en honor a estas musas, cuyo nombre dio origen al término “museo”. Ni la pintura ni la escritura entraban entonces en la categoría de las artes más populares, pero la civilización antigua cayó en la decadencia y la sensación de que las viejas costumbres y habilidades se estaban perdiendo despertó en los ciudadanos griegos la aspiración de recobrar y de conservar estatuas, copas e imágenes que fueran prueba de la grandeza de su pasado. Así surgieron los primeros museos.

¿Siempre lo mismo?

En los museos se reúnen y clasifican muchas cosas, todo con el fin de conservarlas y mostrarlas al público. Hay objetos de interés histórico, científico, técnico o artístico.

Para que las personas que ya han visto un museo sigan visitándolo y no se aburran, los representantes culturales intentan renovar el interés de los visitantes organizando periódicamente muestras monográficas: escogen un tema (sobre los egipcios, Alejandro Magno, esculturas africanas, por ejemplo) que muchas veces se convierte en una exposición viajera que se expone en diferentes ciudades.

Estas exposiciones especiales son visitadas por mucha gente, ya que muchas veces las piezas y obras que las forman son muy difíciles de contemplar: porque pertenecen a colecciones privadas o por estar normalmente dispersas en museos de diferentes partes del mundo.

Pero la variedad de un museo no depende únicamente de este tipo de exposiciones; muchos museos vuelven aún más atractivas sus colecciones permanentes creando múltiples actividades.