De acuerdo,
puede parecer exagerado el monumento, y más cuando las minúsculas
mosquitas ni siquiera se ofrecieron como voluntarias. Pero aun así,
todavía pueden contribuir a saciar tu espíritu de investigador
o investigadora. Consigue una lente de aumento y, la próxima
vez que lleguen a comer de la fruta que se ha echado a perder en tu
casa, atrapa algunas y obsérvalas con detenimiento.