De acuerdo, puede parecer exagerado el monumento, y más cuando las minúsculas mosquitas ni siquiera se ofrecieron como voluntarias. Pero aun así, todavía pueden contribuir a saciar tu espíritu de investigador o investigadora. Consigue una lente de aumento y, la próxima vez que lleguen a comer de la fruta que se ha echado a perder en tu casa, atrapa algunas y obsérvalas con detenimiento.

 

A la izquierda, Drosophila macho, a la derecha Drosophila hembra

 

Los estudiosos de la genética ponen especial atención a los colores de los ojos, las características de las alas , los pelillos de las patas y el tamaño del animalito (los machos son más pequeños que las hembras). Has tus notas y descubre cuántas variantes puedes encontrar. En una de esas hasta descubres al biólogo o a la investigadora que llevas dentro.

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Genoma Humano
Nobel de Medicina y Fisiología 2002

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