La democracia

En los últimos años la democracia ha sido una parte cada vez más importante de nuestras vidas. No podemos siquiera despertar una mañana sin que en algún medio de difusión, o en nuestra propia casa, oigamos por lo menos una vez la dichosa palabra. De seguro nos dijeron una y mil veces su significado etimológico: demos (pueblo) kratos (poder). Pero visto de esa manera no nos dice mucho. Debemos entender la democracia como la manera en que el pueblo ejerce el gobierno de su país, a través del voto popular.

Sin embargo, en la democracia moderna no sólo los ciudadanos de un país tienen derecho a votar, sino que todos deben tener la misma oportunidad de elegir y votar por el candidato que mejor les parezca. 

En México hemos vivido una transformación a la democracia, que representará un gran esfuerzo consolidar y mantener. Este proceso no se produjo el 2 de julio de 2000 sino desde mucho antes, gracias a la participación ciudadana que se llevó a cabo. 

Votar

Para los antiguos, el voto era la fe que depositaban en un dios con el objetivo de que los guiara en todos los aspectos de su vida. En la actualidad, es la elección libre de las personas que dirigirán el país. El voto, más que un derecho, es una obligación que debemos cumplir para definir nuestro futuro. 

Grandes luchas sociales se han llevado a cabo para obtener el derecho al voto, tanto del hombre como de la mujer. En México las luchas revolucionarias fueron la base de un proceso democrático en el que Francisco Indalecio Madero, promoviendo el lema "Sufragio efectivo, no reelección", condujo una campaña contra la dictadura de Porfirio Díaz que finalizó con la presidencia de Madero y el exilio de Díaz. 

La lucha de la mujer por alcanzar la igualdad en los diversos ámbitos del quehacer nacional, y principalmente en el político, data de la década de 1920 a 1930. Aunque en el Congreso constituyente de 1916-1917 ya se había intentado conceder el voto a la mujer, no se obtuvo ningún resultado: en esa época se consideraba al sexo femenino incapaz de desarrollar una conciencia política. Fue hasta el 17 de octubre de 1953 cuando se aprobó la ley sobre el derecho al voto de la mujer. 

Al bote

Cuando hay elecciones estatales o federales, nos enteramos por los medios de comunicación de los resultados; y muchas veces sin importarnos quién fue el ganador o el perdedor, nos informamos de la cifra negra de la elección: el abstencionismo.

La abstención electoral tiene lugar cuando el ciudadano no ejerce su derecho y obligación de votar. Es una práctica muy común entre los países subdesarrollados y, dentro de éstos, en las localidades rurales. Este fenómeno es el producto de años de corrupción, fraudes electorales y promesas incumplidas de los candidatos a puestos de elección popular, lo que produce desilusión y poco interés entre los electores. También es una estrategia política para provocar la pérdida de votos a otros partidos, ya que facilita los fraudes electorales. 

En las elecciones federales de 2000 la cifra de abstención llegó al 36.06% de la lista nominal de electores. El estado con mayor número de participación fue Yucatán, con un 71.96% mientras Chiapas contó con el 52.19%. La elección fue ganada con un 42.52% de los votos emitidos y fue un gran ejercicio democrático, puesto que han sido las elecciones con menor número de abstencionismo en México. Sin embargo, aún es preocupante que haya estados de la República en los que la votación no rebasa el 60% de la lista nominal de electores; por lo que no puede hablarse todavía de una completa democracia. 

Para votar

Para votar debes ser mexicano por nacimiento, tener 18 años cumplidos al momento de la elección y estar registrado en el padrón electoral. El registro se comprueba por medio de la credencial de elector que expide el IFE . Para obtener mayor información puedes llamar al número 01 800 433 2000 o acudir al módulo del IFE más cercano a tu domicilio.
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