Ramón Cordero G.

La industria de los automóviles es relativamente reciente. En un siglo más o menos, su historia ha sido la de las mejoras tecnológicas. Al principio, el objetivo era hacer que los autos por lo menos se mantuvieran caminando sin las frecuentes descomposturas. Luego, ir ganando velocidad y lograr que efectivamente se pudiese llegar a un destino más rápido que si se hiciera en los transportes tradicionales, donde las locomotoras, carruajes y caballos habían tenido la vanguardia. Más tarde, mejores combustibles y menos ruido.

.....Es interesante observar cómo, en el automovilismo, la solución de un problema era tan sólo el nacimiento de nuevas dificultades a vencer. Habiendo mejorado la rapidez de los autos, se presentaban otros retos. ¿Cómo hacer que el vehículo fuera más estable y no se volcara como los cochecitos de juguete? ¿Cómo cerrar el espacio y proteger a los pasajeros del viento, el polvo de los caminos, la lluvia y también del ruido? ¿Cómo detenerlo rápidamente en caso de necesidad? Finalmente así es como fueron naciendo inventos nuevos, como las llantas de hule vulcanizado, los amortiguadores y sistemas de suspensión, las carrocerías cerradas y los sistemas de frenos.

.....Con el desarrollo de autos más veloces y más cómodos, también se hicieron más frecuentes los accidentes automovilísticos y también más nocivos sus resultados. De hecho, en la actualidad, los percances automotrices se estudian de la misma manera como se hace con las enfermedades que se comportan como epidemias.

.....Durante la primera mitad del siglo XX, copiando a los asientos de los aviones, varias empresas automotrices fueron incluyendo los cinturones de seguridad dentro de sus modelos. Cinturones muy primitivos que sujetaban al pasajero por la cintura. Sí, efectivos para mantener a la persona en su sitio, pero no para librarla de riesgos tal vez mayores. Ya no había tanto peligro de que la persona fuera lanzada fuera del vehículo al haber una colisión, pero no evitaba que pudiera golpear su cara contra el tablero, el parabrisas, o bien se lastimara muy seriamente los órganos abdominales.

.....Fue la empresa Volvo la que decidió que la seguridad de sus usuarios era algo en lo que valía la pena invertir, así que en 1958 contrató a un ingeniero que trabajaba para una línea aérea diseñando asientos de expulsión. Su nuevo trabajo era simple, pero a la vez complicado. Desarrollar un sistema de cinturones que cumpliera con varias condiciones: mantener a las personas dentro del vehículo si es que se sufría un accidente; evitar que se sufrieran daños en cabeza, cara u órganos abdominales; fáciles de liberar durante un rescate y además de una forma cómoda.

 

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