Ramón Cordero G.

Qué sorpresa nos ha dado la agencia china de noticias Xinhua. Pues resulta que la única estructura hecha por los humanos que puede ser vista desde el espacio exterior, se está haciendo pequeña pequeña.

Sí, esta magna obra que tardó en construirse aproximadamente 20 siglos, poco a poco va desapareciendo. Bueno: habrá quien diga que no es para tanto, ya que todavía quedan en pie unos 2 mil 400 kilómetros. El detalle es que llegó a tener unos 6 mil 350 kilómetros de longitud. Metros más o metros menos, el caso es que se han perdido casi dos terceras partes del total.

¿Cuánto es eso? Pues un demonial de metros. Con decirte que se comenzó a construir durante el siglo III a. C. y se continuó con la obra hasta el siglo XVII d. C. La idea del emperador Shih Huang-ti, de la dinastía Qin, era que con esta muralla, China quedara protegida de los ataques de los hunos y de otros pueblos invasores. Con lo que no contaron los constructores chinos, es que serían los invasores contemporáneos los que acabarían con la gran Muralla. Y es que siendo una obra monumental, no hay turista que no quiera dar un paseo por ella. Basta decirte que unos 10 millones de turistas anuales se hacen cargo de dañar poco a poco la construcción.

Claro que también son los propios chinos quienes se han ocupado del desmantelamiento. En los tramos más alejados, campesinos y constructores toman la piedra y los tabiques para hacer sus propias edificaciones. Ignorando el valor histórico de la Muralla, usan ésta como si fuera un almacén de materiales para construcción. Sí, una labor de hormiga que acaba con la edificación a pesar de que hay severas penas para los que realizan estas acciones, ya que desde 1987 fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En honor a la verdad, se trató de un fracaso como medio para contener a las hordas invasoras. El muro por si solo no fue capaz de frenar el paso de los guerreros extranjeros: con una longitud tan grande, no había ejercito que pudiera cuidar cada metro de la frontera. Cada medio kilómetro había torres y esto hacía un total aproximado de 25 mil de ellas, además de los 15 mil puestos de vigilancia: nomás imagina cuánta gente se requería para mantener 40 mil pequeños destacamentos.

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