En esa ocasión uno de los felinos había corrido con suerte y descaradamente masticaba a su víctima, separando aquellas partes que no le resultaban especialmente agradables. Tere quedó consternada, muda por la impresión. Amaba a los animales, pero el espectáculo de la cacería la dejó con un profundo malestar. Esto no podía guardárselo como si no hubiese sucedido, así que por la tarde —al reunirse con sus amigos— platicó una y otra vez el suceso, a fin de que alguien la pudiera consolar.

Una de las amistades le dijo:

–No te preocupes, Tere; es algo normal. Los gatos son cazadores por naturaleza y su instinto los obliga a actuar de esa manera.

La plática siguió ese camino, el de las leyes naturales del comer y ser comido. La ausencia de crueldad en la actitud animal, así como lo necesario de los ciclos para la vida. La mujer casi se había tranquilizado por completo cuando uno de los compañeros, con mucha malicia o con grandes dosis de inocencia, la cuestionó.

 
 
 

–Oye, Tere: si en verdad amas tanto a los gorriones como dices, ¿por qué se los das de comer a los gatos?

–Yo no alimento a los gatos, les doy de comer a los pájaros —se defendió.

El contraataque llegó:

–Sí, de acuerdo: alimentas pájaros para que engorden y se multipliquen. Así haces que haya también más comida para gatos.

–Eso no es cierto. Les doy migajas y semillas porque me gusta que me visiten, que me canten y alegren mi jardín.

–De acuerdo: así tus gatos tienen su parque de diversiones donde incluso pueden jugar a “atrape su gorrión”.

 

iNo hubo forma de llegar a un acuerdo, como tampoco a ninguna solución. Ni pensar en emprender una cacería de gatos o buscar envenenarlos. Como amante de la naturaleza, Tere quería a los gatos, perros, pájaros o a cualquier otro animal sin distinción. Así como disfrutaba del gorjeo de los gorriones, podía también admirar la destreza, agilidad y el sigilo de los felinos.

Qué complicada situación: Tere no sabe qué hacer. No le basta con saber que en la naturaleza no hay crueldad, sino leyes de supervivencia, conservación y cadenas alimenticias.

¿Tienes alguna idea? ¿Tú qué harías?
Un verdadero conflicto para quienes aman la naturaleza, ¿no te parece?

 
Diseño gráfico: Nora A. Espino

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