EL PROCESO


Cuando se hace chicle se hacen cortes verticales en el árbol para que baje poco a poco la resina y se recolecta en un recipiente en la base del árbol.


Una vez obtenido este líquido lechoso, se separa del resto de los líquidos vegetales. Después se derrite y purifica en un tanque giratorio. Se deja enfriar y se revuelve en una mezcladora para que quede suave.


Una vez que esta lo suficientemente blanda, se le agregan varios ingredientes: suavizantes, endulzantes, colorantes, esencias, jarabe de maíz (fija el sabor de las esencias), etcétera.


Y es en esta parte del proceso donde se resuelve el misterio de por qué no debes de tragarte el chicle: además de todo lo que ya se le mezcló se le agregan conservadores, y a veces lo más peligroso: materiales plásticos que, a pesar de que no deben ser tóxicos, no se disuelven con el agua y evidentemente al tragarlos pueden provocarle muchos problemas a tu estomago.


Amén de un sinfín de asientos que corren peligro en escuelas, transportes, el cine y una que otra cabellera tusada, los chicles pueden hacer un daño muy serio a tu salud . Así que ya lo sabes es: para masticarlo, pero no para tragárselo.


anterior
 

inicio

Índice del texto: 1 2 3 comentarios