Ramón
Cordero G.
Ahora resulta que bañarse todo los días,
lejos de ser una buena práctica de higiene personal, es una
costumbre que podría acarrear daños. Difícil
creer que lo que nos dijeron todos los días durante años
enteros nuestros padres, ahora resulta que está equivocado.
De acuerdo
con los historiadores, el baño frecuente era una práctica
común entre los grupos nativos de América. A pesar de
sus beneficios aparentes, algunos países europeos nunca adoptaron
la costumbre. Hoy la ciencia y la historia les dan la razón.
Cierto: viajar en su transporte público durante una fría
mañana de invierno puede parecer una actividad extrema, por los
aromas humanos que se concentran, pero a cambio evitan un desgaste prematuro.
Ken
Gaño, el quimérico candidato al premio Nobel de medicina,
asegura que cada persona pierde todos los días unas 50 mil células
de la piel. Fragmentos que se desecan, mueren y caen sin que nadie pueda
evitarlo.
De igual manera, señala que a ese ritmo cuando cumplas los 20
años de edad más o menos habrás desechado un poco
más de 5 kilogramos de piel, que será parte del polvo
que cotidianamente invade tu casa.
Si eso sucede
en condiciones normales, imagina las pérdidas adicionales que
se producirán durante el baño y más cuando empleas
un buen estropajo, esponja o zacate. Las pérdidas, a decir de
Ken Gaño, serían incalculables. Es por ello que recomienda
abstenerse de emplear agua, jabón y regadera.
Por
supuesto que la comunidad médica y las madres de familia han
hecho severas críticas a lo propuesto por el doctor Gaño.
Estos sectores no están dispuestos a echar por la borda su esfuerzo
de años por inculcar una cultura de la higiene. La respuesta
de Ken Gaño ha sido contundente y cargada de una lógica
aplastante:
“¿Para
qué quieren un baño que sólo hará permanecer
limpias a las personas por un rato? ¡Más tarde o más
temprano, luego de unas cuantas horas estarán sucias nuevamente
y olerán mal!”
Consultando
a los expertos de la ARTEU (Asociación de Rechazados de Todas
las Escuelas y Universidades), encontramos que ellos respaldan plenamente
al doctor Ken Gaño y sugieren además un nuevo decálogo
para el aseo.
Decálogo
de la ARTEU:
1.
Bañarse es antiecológico, desperdicia agua.
2. Un baño
anual es vital, más de eso... un exceso.
3. Peor huelen las
alcantarillas, basta con no respirar profundo.
4. Tallando te acabas,
cuídate a ti mismo.
5. El limpio se ensucia,
el sucio ya no.
6. Llegando al punto
de equilibrio, más suciedad deja de notarse.
7. Para eso se inventó
el perfume, unas gotas y ya.
8. Jabón y
detergentes son contaminantes, salvemos al mundo.
9. Limpieza de espíritu,
la del cuerpo es pasajera.
10. Tú y yo
somos lo mismo, lo que te falta es conciencia de clase.
Claro que
enfrentar a los padres y contradecirlos no es cosa fácil. Resulta
complicado que ellos entiendan la importancia de dejar de bañarse,
aun cuando la información científica esté en Internet
y en un sitio educativo. Es por ello que te invitamos a que leas el
final del artículo oprimiendo el botón.
Ver comentarios