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Un poco de historia Sin embargo, como la palabra sonata significa algo que suena, es casi un sinónimo de música, también se llama sonata a un tipo específico de obra. Cuando se empleó la palabra sonata como sinónimo de música, no se le atribuyó ninguna característica específica, sin embargo, al poco tiempo --estamos hablando del siglo XVI-- se empezó a emplear para denominar a la música instrumental, para distinguirla de la palabra "cantata", que se empleaba obviamente para la música cantada. Esta "división" fue paulatina, ya que inclusive Monteverdi, quizás el compositor más importante de ese siglo, escribió una obra coral a la que denominó Sonata sopra Sancta Maria. En el siglo XVII ya se había establecido el que las sonatas eran obras para instrumentos, sin voces; sin embargo, no se distinguía como un género específico, por ejemplo, Bach escribió sonatas para un instrumento solo, o para dos o tres, aunque ya se empezaba a gestar la idea de que las sonatas se escribían para "pocos" instrumentos. En esa época estaba de moda escribir lo que se conoce como Suites que eran sucesiones de danzas de la época. La diferencia entre una sonata y una suite era que en las sonatas no necesariamente se incluían aires de danza, sino podían emplearse formas libres, aunque no estaba prohibido meter algún Minué u otra forma dancística en ellas. Sería bueno escuchar una sonata y una suite de la época, para ello podremos recurrir a un par de ejemplos: A. Corelli:
Trio-sonata op.2, no. 4 Bach Partita
No. 1 B flat Major 1 El nombre "Partita" es sinónimo de Suite, ésta tiene 6 movimientos, llamados: (1) Preludio; (2) Alemana, que era una danza de carácter solemne, pero no lenta; (3) Courante, que era una danza rápida; (4) Sarabande, danza lenta, de carácter muy solemne; (5) Minué I y Minué II; danza precursora del vals y (6) Giga, otra danza rápida muy alegre. La Sonata Clásica Fue Haydn el compositor que estableció las normas de la sonata como género: una sonata es, a partir de él una obra de tres o cuatro partes independientes (movimientos), el primero de los cuales deberá estar escrito en la forma sonata, el segundo será de ritmo lento, el tercero (si hay cuatro) como un Minué y el último en forma de Rondó, escrita para un máximo de dos instrumentos, uno de los cuales es casi siempre el piano. Quisiera resaltar que esta misma estructura se emplea en otros géneros, como la Sinfonía, el Cuarteto, el Trío, etc. Es decir, Haydn estableció lo que se podría llamar la estructura "ideal" para una obra musical instrumental formal. Como siempre pasa, la estructura ideada por Haydn no fue respetada por mucho tiempo, él mismo escribió varias sonatas para piano que constan de sólo dos movimientos, y Mozart, que aunque nació algunos años después de él fue su amigo, escribió una sonata cuyo primer movimiento no tiene "forma sonata", sino que son unas variaciones. Vale la pena escucharla: Mozart:
Sonata in A Major, K. 331 (i) Rondó alla Turca. Como ya dije, esta sonata principia con un tema con variaciones, el segundo movimiento es un Minué y el tercero es ya conocido por nosotros. El género de la sonata fue explotado principalmente en el piano, y fue Beethoven el compositor que lo llevó a su máxima expresión, aunque muchos compositores posteriores lo siguieron abordando, y aún en la actualidad se siguen escribiendo sonatas con el espíritu original. Finalmente vale la pena escuchar al menos una sonata de Beethoven, escogí una de las más conocidas, escrita cuando el autor tenía 29 años y que tiene un carácter mucho más dramático que cualquier otra sonata escrita con anterioridad, de ahí el sobrenombre con el que se la conoce: "Patética": Beethoven;
Sonata Pathetique, op. 13 (I) Sonatas postbeethovenianas Nuevamente, además de los ejemplos sugeridos en el presente artículo sugiero que se escuchen otras obras del mismo tipo y que pueden conseguirse en discos; en particular es interesante escuchar sonatas del período posterior a Beethoven, en el que los compositores dejaron un poco de lado el género, excepto Schubert, que escribió 21 sonatas para piano. Hay además bellísimas sonatas para violín y piano del propio Beethoven, aunque en este género yo recomendaría especialmente la de César Franck. También hay sonatas para violonchelo y piano que vale la pena oír, en particular las de Brahms. También hay sonatas de compositores más modernos, como Scriabin, Prokofiev y otros; aquí ya había yo recomendado la de Samuel Barber para piano, que puede encontrarse en Internet
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