Los
inicios del compositor
José
Paulino de Jesús Rolón nació en 1876, un
año después que Julián Carrillo, en Zapotlán
el Grande, Jalisco. Esta población también fue el
lugar de nacimiento del pintor José Clemente Orozco, quien
fue compañero de banca del músico.

José
Clemente Orozco: Catharsis (Palacio de Bellas Artes, 1934)
El
padre de Rolón también era músico: dirigía
la orquesta de Zapotlán, que él mismo había
formado. Mientras vivía en este ambiente musical familiar,
inició sus estudios de piano en su poblado natal. Después
de estar un tiempo en el seminario, decidió salir de allí
y continuar con sus estudios de piano. Se casó en 1899
y en ese mismo año nació su primera hija, María
Luisa. Al año siguiente su esposa falleció al dar
a luz a su segunda hija, que moriría a muy corta edad.
En 1902 se trasladó a la ciudad de Guadalajara, para seguir
estudiando música.

José
Rolón y su hija María Luisa
Entre
1900 y 1905 José Rolón escribió sus Tres
danzas (Bosquejos) para piano, que reflejan claramente su
cercanía con el ámbito popular. Las obras de este
primer estilo de Rolón pertenecen al género denominado
música de salón, como podemos apreciar desde el
inicio de la primera danza, "Coqueta". Los ritmos
de danza son claramente identificables.
En
1903 viajó a Europa para estudiar con el gran pianista
Moritz Mozkowski y con André Gédalge. Regresó
a México en 1907, fijando su residencia en Guadalajara.
En este periodo compuso obras importantes como su Sinfonía
en Mi Menor, Zapotlán y El festín
de los enanos. En 1927, Rolón contrajo segundas nupcias
con su alumna Ana de la Cueva. En ese mismo año el compositor,
acompañado de su esposa, inició su segundo viaje
a Europa para estudiar en París con Paul Dukas y Nadia
Boulanger. En París coincidió con Manuel M. Ponce,
y conoció música y músicos de vanguardia,
como al compositor vienés Arnold Schoenberg.
El
festín de los enanos y el Congreso Nacional de Música
de 1926
Rolón
escribió en 1925 una pieza orquestal titulada El festín
de los enanos, que ha sido catalogada como una obra del nacionalismo
impresionista, como podemos percibir en el estilo del inicio
de la obra. La pieza narra un cuento y está basada
en música popular. Así tenemos en una
sección de El festín..., el tema de "Los
enanos", canción que data de la Intervención
Francesa y que lleva una gran dosis de humor:
Estos
franchutes ya se enojaron
porque a su nana la pellizcaron.
[...]
Estos franceses ya se enojaron
porque sus glorias les eclipsaron.
[...]
Se hacen chiquitos, se hacen grandotes
y nunca pasan de monigotes.
El
final
de El Festín de los enanos tiene un gran parecido
al final
de El aprendiz de brujo de Paul Dukas. Esto no tiene
nada de extraño, pues Rolón conocía la obra
del francés, que fue escrita en 1897 y estrenada en México
por Manuel M. Ponce 21 años después de su composición.
Un par de años después de la composición
de El festín de los enanos, el compositor jalisciense
estudiaría en Francia con el autor de El aprendiz de
brujo.
En
1926 se realizó en México el Primer Congreso Nacional
de Música (evento que había sido sugerido desde
1919 por Ponce), cuyo propósito fundamental era buscar
una identidad propia para la música de nuestro país.
Una de las propuestas más originales, que por cierto no
fue aceptada, era que junto al estudio de la música folklórica
mexicana, se adoptara la
teoría de Julián Carrillo llamada "Sonido 13",
pues era la creación de un compositor mexicano que daría
a nuestra música un sonido absolutamente propio.
Como
parte de las actividades de dicho congreso, se convocó
a un concurso de composición en los inicios de 1927. El
objetivo era la producción de música nacionalista
que no utilizara popurrís, como había ocurrido durante
el siglo XIX, sino que tuviera originalidad pero que al mismo
tiempo no perdiera el carácter folklórico. Bajo
un seudónimo, como se acostumbra en concursos artísticos,
Rolón inscribió El festín de los enanos
y ganó el primer lugar. Lo curioso del asunto es que Rolón,
al igual que Ponce, no buscaba romper con la tradición
decimonónica como proponían algunos partidarios
del congreso que había convocado al concurso. Por aquellos
días muchos artistas eran nacionalistas revolucionarios,
como Chávez, Rivera y Orozco.
