Por Jesús Herrera

 

Salvador Moreno, hijo de españoles, nació en 1916 en Orizaba, Veracruz. Fue un artista que lo mismo se expresó por medio de la música, la pintura o las letras, pues fue pianista, compositor, pintor y escritor. Además realizó trabajos de crítica e investigación en diversos campos artísticos. Moreno vivió en México hasta 1955, cuando fue a España, país que adoptó al fijar su residencia en Barcelona. Murió en 1999, justo cien años después del nacimiento de Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Eduardo Hernández Moncada.

La formación de Salvador Moreno

La vida y obra del artista mexicano son un ejemplo que puede animar a los jóvenes que no tienen muchas posibilidades económicas, pero que tienen deseos de desarrollarse artística e intelectualmente. Salvador dijo en una ocasión:

Así como pude haber creado una canción que me salve o un gouache que diga algo, en literatura todo se ha quedado en una contribución, y siempre partiendo de una idea: para animar a muchos estudiantes que se rajan. Porque yo hice solamente hasta la primaria en un colegio de la colonia Portales, así que menos ya no se puede, y así me he ido encauzando para hacer cosas, sin necesidad de becas o de ayudas del gobierno.


Cuando Moreno tenía cuatro años, su familia se trasladó a la ciudad de México. A los ocho comenzó su acercamiento a la música, al tocar el piano "de oído". A los dieciocho se inscribió en la Escuela Nocturna de Arte, y dos años más tarde ingresó al Conservatorio Nacional de Música, donde estudió composición con José Rolón, quien fue su maestro más importante. Un año después de haber entrado al Conservatorio compuso su primera canción. Al año siguiente, en 1938, ya había compuesto seis de sus ocho obras para piano y varias canciones más, que fueron presentadas en recitales y por la radio. Después estudió con Carlos Chávez; aunque estas clases no tuvieron mucha trascendencia para el veracruzano, ambos compositores se hicieron amigos.



Programa de un recital en el Anfiteatro Simón Bolivar (San Ildefonso, ciudad de México)

Además de compositor, Salvador Moreno apareció en numerosos recitales tocando el piano, interpretando frecuentemente sus propias obras. A instancias de Carlos Chávez probó suerte en la dirección de orquesta. En 1944 dirigió a la Orquesta Sinfónica de México, única ocasión en que desempeñó este oficio.

Entre 1951 y 1952 Salvador Moreno se trasladó a París para estudiar con el importante compositor francés Darius Milhaud. Pero como el mexicano tenía que asistir de oyente a las clases en el Conservatorio de París y Milhaud no aceptó corregirle su trabajo, regresó a México un poco frustrado.

Algunos amigos, entre ellos Chávez, le consiguieron media beca para estudiar en Estados Unidos con Ernst Krenek, alumno de Arnold Schöenberg, compositor clave en la música del siglo XX por la creación de la música dodecafónica. Salvador aceptó y abordó el tren que lo llevaría a Mineápolis. Pero el mexicano cambió de idea y se bajó en San Luis Potosí, renunciando voluntariamente a su viaje de estudios.


La obra musical de Salvador Moreno

La vida de Salvador Moreno como compositor dio inicio en 1937, cuando escribió su primera canción para voz y piano. Su obra completa abarca una ópera, música incidental para algunas obras de teatro, cuatro obras corales, unas cuantas canciones para niños, alrededor de 30 canciones para voz y piano y ocho piezas para piano solo.

Cuando Moreno se mudó a España, en 1955, continuó por un tiempo con sus estudios de composición. Pero ya había escrito la mayor parte de su producción musical. En 1961 terminó su ópera Severino, cantada en portugués, que fue estrenada en México y puesta en España unos años más tarde. Poco más de tres décadas después de haberse iniciado en la composición y tras una reducida producción, Salvador dejó de escribir música. Esto fue reprochado por algunos amigos suyos, como la escritora española María Zambrano, quien le escribió:

Yo siempre abrigaba el temor, sin que me haya atrevido a decírselo, de que la vida en Barcelona, estando usted dotado de tantas dotes amistosas y sociales, le dispersara de su labor de músico. Que ya es hora de que usted se concentre en su música, es decir, en La Música y la deje pasar sin obstáculos y de su alma y le de salida... Olvídese del mundo, de todo, hasta de los amigos, si es necesario, y resida enteramente en el país de la música, que es su puerta al paraíso y, al mismo tiempo y como sucede a todos, su infierno temporal.

Pero el músico veracruzano no compuso más. Resulta hasta cierto punto inexplicable que, después de haber luchado por obtener una formación musical, y de haber logrado obras de impecable factura y elevada inspiración, Moreno haya renunciado a escribir música. Pero el mexicano fue consciente de esta decisión y tuvo sus propias razones. Prueba de ello es la obra artística e intelectual que realizó además de escribir música.

Otra renuncia, a primera vista también inexplicable, fue la sorpresiva decisión de no realizar sus estudios en Estados Unidos. Pero a Salvador no le faltaban motivos para ello: Por un lado no le atraía demasiado el estudio de la nueva técnica dodecafónica. Y por otro, en México llevaba una vida artística muy intensa, pues se relacionaba de cerca con gente como Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, Juan Soriano, y artistas e intelectuales españoles exiliados.

Nocturno

Salvador tuvo sus razones para alejarse de la composición. Lo que no tiene explicación válida es que su obra musical sea poco conocida: aparte de dos obras corales, solamente sus canciones estaban disponibles en grabación. Afortunadamente, en 1999 se grabaron dos de sus obras para piano, las únicas que han sido editadas hasta la fecha. Una de sus últimas obras, escrita en 1970, es Nocturno. El título nos conecta con lo melancólico y misterioso de la noche, que fue tan importante en el movimiento Romántico del siglo XIX. Uno de los principales músicos del Romanticismo fue Frédéric Chopin (1810-1849) quien, continuando con la tradición iniciada por el irlandés John Field y la polaca Maria Szymanowska, escribió un buen número de piezas llamadas "Nocturno".


Se trata de piezas íntimas para piano que constan de una melodía con acompañamiento. Su carácter nocturno, como su nombre indica, está generalmente impregnado de melancolía y nos remite a la música vocal. El Nocturno de Salvador Moreno tiene las características del nocturno romántico: tiene un ambiente relacionado con la noche, es melancólico y su escritura nos recuerda a la música vocal, que fue tan importante para el compositor veracruzano.

El primer tema de la pieza, de carácter introspectivo, es la columna vertebral del nocturno. Principia y termina con la misma nota, de la misma manera que dicho tema da inicio y fin a la pieza. Un poco después hay una sección más apasionada, que aparece transformada más adelante.


Salvador Moreno

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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