Los nacionalismos musicales americanos

El desarrollo de los nacionalismos musicales americanos se dio después de los europeos, pues los jóvenes países de América estuvieron en un principio subordinados a las grandes potencias del viejo continente. El nacionalismo en el continente americano estuvo ligado a movimientos políticos de transformación de la sociedad en la mayoría de los casos. Los nacionalismos musicales americanos más importantes y algunos de sus principales compositores fueron: Estados Unidos con Ives, Copland y Gershwin; Argentina con Ginastera; Cuba con Roldán y García Caturla; y Brasil con Villa-Lobos.


Los inicios del Nacionalismo Musical en México


Se han propuesto 1921 o 1928 como fechas de inicio del Nacionalismo Musical Mexicano. En 1921 Chávez compuso la música para el ballet El fuego nuevo, la primera de sus obras con tendencias inconfundiblemente nacionalistas, y en 1928 la Orquesta Sinfónica de México fue fundada por el mismo Chávez. Pero antes del nacimiento de esta corriente musical bien definida, hubo otras expresiones de incipiente nacionalismo musical en México. Vayamos al principio.
Con la conquista de México por los españoles, el desarrollo y ejecución de la música indígena fue prohibida. A partir de ese punto, la música escrita en México siguió estrictamente las normas de la música europea. La Independencia, consumada en 1821, fue el punto de partida para la búsqueda de la identidad hasta entonces no reconocida de un pueblo nacido del choque violento de dos culturas. La guerra con Estados Unidos, de 1846 a 1848, y la Intervención Francesa en 1863 con el subsecuente Imperio de Maximiliano, de 1864 a 1867, fueron otros factores que llevaron a reafirmar la búsqueda de esa identidad mexicana, ahora amenazada por el dominio de otros países. Durante la dictadura de Porfirio Díaz, de 1877 a 1911 continuó la lucha por hallar la esencia de la mexicanidad. Hasta este punto, a pesar de involucrar materiales folklóricos y populares en la música culta mexicana, el lenguaje musical seguía siendo el dictado por los compositores europeos.
En la música culta, la búsqueda por un lenguaje de identidad mexicana se inició primero con la incorporación, textual en muchos casos, de melodías de la música popular y folklórica mexicana, música que sí tenía una identidad propia. Así, los compositores mexicanos para reafirmar el patriotismo recurrieron a los arreglos de jarabes, desde alrededor de 1820. Por ejemplo, tenemos el Jarabe nacional de Tomás León, y el Vals-Jarabe de Aniceto Ortega. Ambos compositores, dos de los más importantes de la época, murieron en 1875. El vals, pieza bailable de origen europeo, ya aclimatado en México, se convirtió en uno de los ritmos más populares en el siglo XIX en el país. Alrededor de 1870, los compositores mexicanos comenzaron a componer popurrís sobre temas folklóricos, como Ecos de México, compuesta alrededor de 1880 por Julio Ituarte, que incluye temas populares como Las mañanitas y El jarabe tapatío. En otros casos, los compositores mexicanos evocaron escenas nacionales, como en la pieza orquestal La locomotiva, que describe el ferrocarril de Tlalpan a fines del siglo XIX. El autor de dicha pieza, Melesio Morales, nació en 1830 y escribió además diversas óperas y música para piano. Sin embargo, no sólo los compositores nacionales gustaron de "pintar musicalmente" escenas mexicanas. El músico y científico alemán Luis Hahn vino a México alrededor de 1820, y escribió una serie de piezas para piano llamadas "Recuerdos de México". Una de ellas se titula Villa de Guadalupe - Galop del ferro carril.

La ópera fue un género que alcanzó gran popularidad, y se escribieron obras con libretos basados frecuentemente en temas mexicanos, aunque las más de las veces escritas en italiano o francés. Por ejemplo, una ópera basada en la vida de Nezahualcóyotl llamada El rey poeta, del compositor Gustavo Campa, fue escrita sobre un libreto en francés y estrenada en México en 1901 por una compañía de ópera italiana.
También tuvo mucha importancia en este periodo la llamada "música de salón", término que se refiere a piezas musicales cortas que se tocaban en los salones de las casas de las familias ricas, generalmente por músicos aficionados, en tertulias culturales donde se tocaba el piano, se cantaba o se recitaba poesía. Al carecer de radio y estando el arte de la grabación del sonido no muy desarrollado, si se quería escuchar música había que hacerla. El piano se convirtió en un instrumento muy importante para la sociedad en esta época, por lo que no fue sorpresivo que se comenzara a formar una sólida tradición pianística mexicana.


George
Gershwin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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