Este compositor mexicano nació el último año del siglo XIX al igual que sus ilustres colegas Silvestre Revueltas y Eduardo Hernández Moncada. La importancia de Chávez en la música, y no sólo en la mexicana, tiene muchas facetas, entre las que destacan las de compositor, director de orquesta y organizador desde sus cargos como funcionario público. Este personaje se mantuvo activo en la música, de una u otra manera, hasta su muerte en 1978, aunque desde los años cincuenta se alejó del nacionalismo. Chávez siguió su camino revolucionario desde nuevas perspectivas musicales.

El compositor se inició en la música a través de sus estudios de piano, instrumento en el que alcanzó un alto grado de dominio y al que dedicó una gran parte de su obra. Uno de sus primeros maestros del instrumento fue Manuel M. Ponce. Desde muy joven empezó a componer, pero el primer concierto público de su música se llevó a cabo hasta 1921. Entre 1922 y 1928 permaneció poco tiempo en México, pues viajó a Europa y a los Estados Unidos de Norteamérica, país en donde encontró una tierra fértil para desarrollar sus actividades musicales.


1921: El nacionalismo en la música y en la pintura

El año de 1921 inicia simbólicamente el Nacionalismo Musical Mexicano del Siglo XX con el ballet El fuego nuevo, que compuso Carlos Chávez por encargo de José Vasconcelos cuando este último comenzó su gestión al frente de la Secretaría de Educación Pública. Vasconcelos, interesado por reafirmar la identidad mexicana en las artes después de la Revolución, llamó a colaborar también al pintor Diego Rivera, quien había llegado recientemente de Europa. Así se desarrolló de manera simultánea el movimiento nacionalista en la música y en la pintura con el impulso otorgado por el gobierno de México. Tanto la postura de Chávez como la de Rivera, así como las de muchos seguidores de ambos, fueron radicalmente revolucionarias: buscaban la ruptura con el pasado del siglo XIX.


Diego Rivera: La creación (Anfiteatro Bolívar, iniciado en1922)

H.P. y 36

En 1925 Chávez escribió una pieza para piano que tituló inicialmente Horsepower, pero fue rebautizada después con el curioso nombre de 36. "Horsepower" es, en la física, una unidad de potencia. La traducción del término al español es "Caballo de vapor", aunque comúnmente se le llame "Caballo de fuerza". Con estas unidades se mide, por ejemplo, la potencia del motor de un automóvil.

Como podemos apreciar al inicio de 36, la pieza es muy viva y está llena de energía, como su nombre original nos hace suponer; y asimismo, en ocasiones nos remite al sonido de una máquina. Pero a pesar de su lenguaje moderno, hay partes de 36 donde se aprecia lo mexicano de sus raíces. El mexicano integró su 36 a la serie de Siete piezas para piano, publicada en 1930.

36 fue la primera obra de Chávez que escuchó el compositor argentino Roberto García Morillo. Le causó tan buena impresión que se interesó en conocer, primero, más obras del mexicano, luego al compositor mismo, y posteriormente escribió una biografía musical de su colega, la cual terminaría en 1957 con el título de Carlos Chávez - vida y obra.

Carlos Chávez planeó junto con Diego Rivera la composición de un ballet de grandes dimensiones. La obra para orquesta, en cuatro movimientos, fue iniciada en 1926 y terminada en 1932, y su título fue H.P. Sinfonía de baile, llamada también Caballos de Vapor. Esta es la razón por la que Horsepower, la pieza para piano, recibió otro nombre. H.P. presenta el contraste dramático establecido entre el ambiente de la zona tropical de América Latina y la mecanización imperante en Estados Unidos; visto de otra manera, presenta la explotación de los países de la América tropical por su poderoso vecino del norte. Este contenido social de fondo refleja la faceta revolucionaria del nacionalismo mexicano del siglo XX. H.P. es un ejemplo de una de las abundantes colaboraciones de Chávez con la danza, y fue llevada a escena como ballet con escenografía de Rivera.

H.P., de la que existe una versión para dos pianos, está basada tanto en música popular como en elementos originales. Por ejemplo, en una sección del tercer movimiento, "El Trópico", está la Sandunga, melodía popular de Tehuantepec, conservada en H.P. "nota por nota" al decir del propio compositor. Pero los primeros dos movimientos, "Danza del Hombre" y "Barco hacia el Trópico", son completamente originales, sin citas del folclore, aunque tenga en partes música con sabor mexicano y hasta argentino. El último, "Danza de los Hombres y las Máquinas", cita algunos sones populares que alternan con elementos originales.

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Carlos Chávez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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