¿Cómo
suena el Sonido 13?
La
música con Sonido 13 puede resultarnos extraña,
pues hemos estado acostumbrados a oír música con
el sistema temperado de 12 sonidos. Prácticamente en toda
la música comercial, e incluso en la gran mayoría
de la música culta se utiliza este último sistema,
así que hay que escuchar con apertura y deseo de ensanchar
nuestros horizontes sonoros.
La
primera obra que Carrillo compuso basado en el Sonido 13, en 1922,
fue el Preludio a Colón. El título de esta
pieza hace una referencia directa al descubrimiento de un nuevo
mundo musical. El Preludio a Colón está escrito
para soprano en cuartos de tono e instrumentos en cuartos, octavos
y dieciseisavos de tono.
Hay secciones de la obra en las que ciertos instrumentos predominan,
pudiéndose escuchar claramente el arpa de dieciseisavos
de tono, la flauta de cuartos de tono y las cuerdas. En
otras secciones, la voz se desenvuelve en delicados arabescos
escritos en cuartos de tono. El Preludio a Colón
fue estrenado en 1924, en un concierto histórico en el
que se presentaron solamente composiciones para cuartos, octavos
y dieciseisavos de tono, con la ayuda de instrumentos acondicionados
o construidos para esos fines, y la voz humana especialmente entrenada.
Las obras presentadas fueron compuestas por Carrillo y por varios
de sus discípulos.
A
raíz de la polémica que se suscitó en México
por el Sonido 13, un constructor de instrumentos de Guadalajara
fabricó -de acuerdo a las teorías publicadas por
Carrillo- la primera guitarra que hubo en el mundo capaz de producir
cuartos de tono. Una de las obras de Carrillo para guitarra en
cuartos de tono es la Suite Impromptu, escrita en 1931.
Organizada en cuatro partes, desde el
inicio del primer movimiento, "Preludio (recitativo)",
se puede percibir el peculiar sonido de la guitarra en cuartos
de tono. El segundo movimiento, "Lentamente: bajo las frondas
de milenarios ahuehuetes en Chapultepec" tiene una sección
que desciende en microintervalos, pero culmina en un acorde mayor,
muy familiar para cualquiera, pues es uno de los más
usados tanto en la música popular como en la música
culta tradicional.
Las
teorías de Julián Carrillo han sido frecuentemente
mencionadas, pero poco utilizadas. Resulta interesante notar que
recientemente, casi un siglo después de su planteamiento
inicial, algunos músicos de vanguardia han estado utilizando
recursos parecidos a los que proponía Carrillo en su búsqueda
de nuevas posibilidades musicales.