Jesús Herrera

 

La vida musical en la ciudad de México durante el periodo barroco tuvo un gran esplendor, comparable al de las principales ciudades europeas. Aunque muchos compositores novohispanos de este periodo cayeron en el olvido, Manuel de Sumaya ha sido considerado como el más grande compositor americano del siglo XVIII.

.....Desde las primeras décadas del siglo XIX, el nombre de este insigne músico, originario de la Nueva España, se ha mencionado en diversos estudios porque fue maestro de capilla de la Catedral de la ciudad de México, porque escribió la primera ópera mexicana de que se tenga noticia y por la alta calidad de sus obras, mismas que se han conservado principalmente en las catedrales de México, Oaxaca y Guatemala, así como en las de Puebla, Morelia y Durango.

.....Lo paradójico del asunto es que al iniciar la última década del siglo XX era imposible escuchar la mayor parte de su música, pues sólo unas cuantas piezas se habían transcrito a notación musical moderna. Afortunadamente para nosotros, el trabajo de los musicólogos ha rendido frutos y ahora contamos con partituras que hacen posible disfrutar de audiciones de la música de un gran compositor del barroco novohispano. Por ejemplo, tenemos el villancico Sol-fa de Pedro, creado por Sumaya durante la competencia para obtener el puesto de maestro de capilla de la Catedral de la ciudad de México. Un poco más adelante en este artículo, podrás escuchar algunos fragmentos de esta maravillosa obra.

 

Manuel de Sumaya en la ciudad de México

Manuel de Sumaya nació en la Nueva España alrededor de 1680, unos cuantos años antes que Johann Sebastian Bach. Aproximadamente a los 10 años de edad, entró en el grupo de niños del coro de la Catedral de la ciudad de México. Allí tuvo un excelente desempeño y sabemos que en 1694 las autoridades de la Catedral aceptaron su petición de aprender el oficio de organista y le dieron una ayuda monetaria. Sumaya estudió órgano con Joseph de Ydiáquez, el organista principal, y composición con Antonio de Salazar, el maestro de capilla. El maestro de capilla era la máxima autoridad del conjunto de música de la Catedral (llamado “capilla musical”): se encargaba de componer la música, de enseñar a los niños y al resto de los músicos, de dirigir el conjunto tanto en los ensayos como en las presentaciones y, en fin, era responsable de todo lo concerniente a la música que requiriera la Catedral.

 


Catedral de México

 

.....En 1708, Sumaya compuso el drama musical El Rodrigo, que desafortunadamente se ha perdido. Un par de años después, Salazar solicitó permiso para abandonar algunas de sus labores como maestro de capilla, debido a que se encontraba mal de salud por su avanzada edad. La lógica dictaba que el tercer músico en rango de la capilla musical, Francisco de Atienza y Pineda, fuera seleccionado como ayudante de Salazar; sin embargo, Manuel de Sumaya obtuvo el nombramiento a pesar de la inconformidad presentada por Atienza y Pineda.

.....El maestro de capilla Salazar siguió enseñando al joven Sumaya. Juntos hicieron una serie de himnos en latín; en ella el maestro compuso la primera parte de cada himno y el alumno la segunda. En 1711 se interpretó La Parténope de Sumaya; esta obra —representada en honor del nuevo virrey don Fernando de Alencastre, duque de Linares— se considera como la primera ópera mexicana. Aunque se conserva una edición bilingüe italiano-español del libreto, la música está perdida. Tras el reconocimiento de su trabajo, Manuel de Sumaya fue designado como el organista principal de la Catedral en 1714.

 


Órgano de la Catedral de México

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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