La música de Juan Gutiérrez de Padilla es uno de los grandes tesoros novohispanos del siglo XVII. Alrededor de 1621, este compositor español se trasladó al Nuevo Mundo, donde pasó los 42 años que le quedaban de vida. Compuso una gran cantidad de obras maestras que le dieron mucho renombre en su tiempo, pero que años después de su muerte quedaron sepultadas en archivos eclesiásticos, como generalmente sucedía. Desde mediados del siglo XX, cuando los primeros musicólogos se ocuparon de Gutiérrez de Padilla, al compositor europeo se le ha tenido en muy alto concepto. Por ejemplo, ha sido calificado por Robert Stevenson como “maestro del saber musical de su tiempo” y por Alice Ray como “uno de los más importantes compositores españoles de su tiempo”. Aunque la labor de rescate de las obras de Gutiérrez de Padilla no se ha concluido, ya es posible conseguir grabaciones de diversas obras suyas. Al final de este artículo podrás escuchar un poco de esta maravillosa música.
Puebla de los Ángeles
Gutiérrez de Padilla era un músico brillante y llegó a Nueva España cuando ésta pasaba por un periodo de gran esplendor. La ciudad donde el músico español permaneció desde los 32 años hasta su muerte, Puebla de los Ángeles, gozaba de un periodo de bonanza económica y cultural sin precedentes. Esta ciudad, fundada por los españoles una década después de la conquista, era el paso obligatorio entre Veracruz y México, es decir, entre la capital del virreinato de la Nueva España y la puerta al continente europeo. Además, era punto de enlace entre Veracruz y Acapulco, o sea, entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico, y si lo vemos de otra manera, entre el oriente y el occidente. Estas características geográficas la hacían un punto crucial en lo referente al comercio.
Exterior de la Catedral de Puebla
La prosperidad económica de la ciudad llevó consigo un desarrollo cultural, que fue fomentado por personajes como el obispo Juan de Palafox. Los monumentos que ahora podemos admirar, como la Catedral, nos ayudan a tener una idea de la gloria de Puebla durante el siglo XVII. La Catedral de Puebla está impregnada de arte, desde su construcción misma hasta las pinturas y los objetos religiosos de gran belleza que resguarda en su interior. El conjunto de músicos de este imponente templo era una capilla musical que se encontraba al nivel de las mejores, tanto del continente americano como del europeo.