Los “villancicos” del siglo XVII eran muy distintos a los de ahora. Se trataba de música compleja; era polifónica (para varias voces que cantan diferentes melodías al mismo tiempo) y se utilizaba fundamentalmente para celebrar alguna fiesta religiosa, ya fuera Navidad o alguna otra festividad. El villancico fue cultivado en la península ibérica por importantes compositores, aunque pronto cruzó el Océano Atlántico para llegar a América.
.....En Nueva España,
el villancico fue muy bien recibido y fue utilizado por la Iglesia
católica para ayudar a la evangelización. Como
existían muchos grupos étnicos, nacionalidades
y estatus laborales distintos (indígenas americanos, esclavos
negros, españoles, portugueses, etcétera), se comenzaron
a escribir villancicos con letras que imitaban el hablar de estos
grupos. Así, los villancicos en español que simulaban
el hablar de distintos grupos de raza negra se conocieron como “negros”, “negrillas” y “guineos”.
Este es el caso de Andrés, ¿do queda el ganado?,
un guineo para Navidad compuesto por Gaspar Fernandes a principios
del siglo XVII en la ciudad de Puebla. En este artículo
podrás escuchar fragmentos de este villancico.
¿Cómo nació el villancico?
En la Península Ibérica, durante la Edad Media, el villancico era la canción popular de los villanos, quienes eran los habitantes de las aldeas o villas. En aquel entonces, el tema de estas canciones no tenía que ser religioso sino que podía ser de amor, de burla, etcétera. Para el siglo XV, el villancico pasó a ser una forma musical más elaborada que escribían músicos profesionales de alto nivel. En el siglo XVI, la Iglesia católica le dio importancia a los villancicos con tema religioso, aunque los de tema profano siguieron siendo muy comunes. En el siglo XVII —tanto en la península ibérica como en la Nueva España— los de tema religioso tuvieron un papel relevante en la Iglesia católica: la constante creación de villancicos para distintas fiestas del calendario litúrgico era una de las principales obligaciones de los maestros de capilla, quienes eran los responsables de la música en los templos que contaban con cantantes e instrumentistas.