Itzel Rodríguez Mortellaro
Diseño Sergio Ricaño

¿Has notado cómo se ve la luz cuando se filtra a través de vidrios de colores? ¿Cómo cobra vida un cristal cuando la luz brilla sobre él?¿Ha atrapado tu mirada la luminosidad que irradia un caleidoscopio visto a contraluz, o una simple botella de vidrio de color iluminada por la luz del sol? ¿Recuerdas qué sientes cuando entras en un espacio bañado por luz que penetra a través de vidrios de colores? Uno de los espectáculos más atractivos para el sentido de la vista, sucede cuando la luz brillante atraviesa la transparencia coloreada de un cristal. Y es común que este fenómeno no se limite a impactar nuestros ojos, sino que también nos produzca sensaciones, generalmente agradables.

En la antigüedad el ser humano aprendió a hacer vidrio, a partir de arena transformada por el fuego, y después pudo colorearlo añadiéndole sales metálicas y óxidos . Durante la Edad Media lo integró a la arquitectura, con el fin de crear ambientes sobrenaturales en el interior de las iglesias. Desde entonces, los arquitectos aprendieron a manipular con luz y color el espacio interior de los edificios dedicados al culto religioso. Los vitrales o vidrieras, es decir las composiciones hechas con vidrio de colores que decoran grandes ventanales, tuvieron su auge entre los siglos XIII y XV en Europa, cuando maduró el estilo artístico gótico.

La máxima creación del estilo gótico son las catedrales que comenzaron a construirse a lo largo de Europa. Estas catedrales se caracterizaron por su enorme altura, ligereza y luminosidad. Uno de los grandes logros de la arquitectura gótica fue que consiguió reducir el grosor de los muros de los edificios religiosos, facilitando la apertura de grandes ventanales en varias alturas. Así las paredes se sustituyeron por vitrales (también llamados vidrieras) que ilustraban escenas bíblicas para cumplir dos propósitos: promover el aprendizaje religioso a través de imágenes; y creaban un ambiente que envolvía al feligrés, estimulando en él un sentimiento místico ante la “luz divina” manifestada en la luminosidad.



Haz tu propio vitral


Necesitarás:
Cartulina negra o de un color oscuro
Papel celofán de varios colores
Tijeras
Pegamento
Gis o crayola de color claro


Dibuja o copia con el gis o la crayola un diseño sencillo sobre la cartulina oscura.

Recorta los bordes internos del dibujo. Cuida de no recortar las líneas de tu dibujo. Deja por lo menos un centímetro de ancho en estas líneas, porque sobre ellas vas a pegar el papel celofán.

Coloca los pedazos de papel celofán de colores, sobre los huecos del dibujo, y pégalos a la cartulina.

Coloca la cartulina sobre una ventana. ¿Te gusta tu vitral?