Las siete palabras y la Hermandad de la Santa Cueva

Don José Sáenz de Santa María, marqués de Valde-Íñigo, nació en 1738 en Veracruz, ciudad que está en la costa del Atlántico del actual México. José fue el segundo hijo de un matrimonio de españoles radicados en la Nueva España. Cuando su madre murió, José se trasladó al viejo mundo junto con su padre, quien se estableció en la ciudad española de Cádiz, en la costa del otro extremo del Atlántico. José Sáenz se decidió por la carrera religiosa y en 1761 fue ordenado sacerdote.

La Cofradía de la Madre Antigua estaba formada por un grupo de hombres que se reunían en la parroquia del Rosario en Cádiz para meditar sobre la Pasión de Cristo. En 1756 los miembros de la hermandad descubrieron por casualidad un pasaje subterráneo en donde decidieron continuar con sus ejercicios religiosos. Desde entonces la cofradía recibió el nombre de la Hermandad de la Santa Cueva.

En 1771 José Sáenz se convirtió en el director espiritual de la Hermandad de la Santa Cueva. En 1781 el sacerdote decidió ampliar la cueva y remodelar la antigua iglesia del Rosario. La Santa Cueva, que ahora se conoce como la Capilla de la Pasión, se inauguró en 1783. Este templo, ascético y penitencial, es un espacio destinado a la oración en silencio y a la meditación sobre la Pasión de Cristo. Dos años más tarde, el padre de José Sáenz murió y poco después también falleció su hermano mayor, por lo que José heredó el título de marqués de Valde-Íñigo y la cuantiosa fortuna familiar.


Altar de la Capilla de la Pasión, Cádiz

El sacerdote Sáenz de Santa María dedicó mucho dinero al templo construido sobre la cueva, que ahora se conoce como la Capilla del Santísimo Sacramento. Este edificio fue fastuosamente decorado en estilo neoclásico con mármol, jaspe y plata. Para la capilla José Sáenz encargó diversas obras de arte, entre las que estacan tres pinturas de Francisco Goya (1746-1828): La multiplicación de los panes y los peces, El convite nupcial y La última cena.


Capilla del Santísimo Sacramento, Cádiz

Además, José Sáenz quiso enriquecer el templo y a su comunidad con una pieza musical que acompañara, en la mañana del Viernes Santo, la predicación de las siete últimas palabras de Cristo. Por conducto de los marqueses de Méritos y de Ureña, quienes eran músicos, el padre José encargó a Joseph Haydn la obra que recibió el título de Las siete últimas palabras de nuestro salvador en la cruz.

Los restos de Don José Sáenz de Santa María, quien murió en 1804, se encuentran actualmente en el vestíbulo de entrada de la capilla del Santísimo Sacramento. En el centro de la capilla podemos contemplar el retrato del “venerable padre Santamaría”, como el pueblo de Cádiz le ha llamado a su benefactor.


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