Jesús Herrera

 

Joseph Haydn (1732-1809) fue uno de los tres grandes compositores del clasicismo vienés. En 1786 compuso la obra orquestal Las siete últimas palabras de nuestro salvador en la cruz —o Las siete palabras— por encargo de un sacerdote mexicano que vivía en España. La finalidad de la música era ayudar a la meditación que realizaban los miembros de una comunidad religiosa, conocida como la Hermandad de la Santa Cueva, sobre las palabras que pronunció Cristo en la cruz.


Joseph Haydn

Las siete palabras se hizo muy popular y fue publicada en Viena, París y Londres. Posteriormente, Haydn hizo otra versión para cuarteto de cuerdas, que llegó a ser más popular que la versión original para orquesta y se publicó en Viena, París, Londres y Amsterdam. Otro compositor escribió un arreglo para fortepiano (o piano antiguo), que Haydn consideró como “muy bueno” y “preparado con gran cuidado”, así que dio su aprobación para que fuera publicado en Viena.

En 1795, Haydn escuchó un arreglo para coro y orquesta, hecho por Joseph Friebert, basado en la partitura de Las siete palabras de Haydn y en un texto en alemán de Karl Ramler, llamado Tod Jesu (La muerte de Jesús). Haydn consideró que él lo podía hacer mejor, así que decidió hacer una versión más. El barón Gottfried van Swieten, amigo de Haydn, modificó el texto de Ramler y el compositor hizo lo mismo con la partitura de Friebert. Así Haydn concluyó en 1801 una obra para coro, solistas y orquesta, que conocemos ahora como la versión de oratorio de Las siete palabras.

Por lo tanto, podemos disfrutar cuatro versiones distintas de Las siete palabras: para orquesta, para cuarteto, para fortepiano y la versión de oratorio. Recuerda esto para que en los ejemplos musicales que están más adelante en este artículo puedas identificar a qué versión pertenece cada uno.

Las siete palabras es una de las obras más importantes de Haydn. Su fama ha trascendido la barrera del tiempo y ha ejercido fuertes influencias en compositores mucho más modernos. Este es el caso del español Manuel de Falla (1876-1946), cuya opinión sobre Las siete palabras fue: “¡Qué equilibrio! Ni una sola nota de más ni de menos que las necesarias. ¡Perfección absoluta! ¡Maravillosa!”.


 

 

Manuel de Falla

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