Juan Rulfo era aficionado a las crónicas antiguas
porque estaban escritas en un estilo sencillo y fresco. Había
leído casi todas las crónicas de los frailes y los viajeros,
los epistolarios y las relaciones de la Nueva España. La búsqueda
de la espontaneidad en el lenguaje se nota a través de las páginas
de Pedro Páramo.
La
búsqueda del padre, el drama de la pobreza, el despojo de la
tierra, de la identidad, e incluso el de la vida se encuentra en esta
obra que sigue siendo una piedra medular de la literatura nacional y
mundial.
A Juan Rulfo le gustaba mucho la fotografía.
En sus fotos podemos encontrar algunos de los misteriosos elementos
que nutren su obra literaria: mujeres enlutadas, campesinos, ruinas,
indios, campos resecos. También podemos hallar una poesía
de la desolación, captada en blanco y negro. Lo que el ojo del
fotógrafo captaba a través del lente, la mano del escritor
lo plasmaba en las letras.
Lo invitamos a disfrutar de las fotografías de Juan Rulfo y,
desde luego, de
su literatura.
¿Has
visto la película Del olvido al no me acuerdo, dirigida
por Juan Carlos Rulfo, hijo de Juan Rulfo?