La
imagen de Nuestra Señora de Guadalupe no está pintada
en la tilma de Juan Diego, sino en la capa de Santo Tomás
apóstol de este reino. Primera
proposición.
Mil setecientos cincuenta años antes del presente, la imagen
de Nuestra Señora de Guadalupe ya era muy célebre
y adorada por los indios ya cristianos, en la cima plana de esta
sierra de Tenayuca donde la erigió templo y colocó
Santo Tomás. Segunda proposición.
Apóstatas los indios muy en breve de nuestra religión
maltrataron la imagen que seguramente no pudieron borrar, y Santo
Tomás la escondió; hasta que diez años después
de la conquista apareció la Reina de los Cielos a Juan
Diego pidiendo templo, y le entregó la última vez
su antigua imagen para que la llevara a presencia del Sr. Zumárraga.
Tercera proposición.
Fragmento Sermón guadalupano de1794