Glosa de mi tierra

Amapolita morada
del valle donde nací:
si no estás enamorada,
enamórate de mí.


I

Aduerma el rojo clavel,
o el blanco jazmín las sienes;
que el cardo sólo desdenes,
sólo furia da el laurel.
Dé al monacillo su miel,
y la naranja rugada,
y la sedienta granada,
zumo y sangre —oro y rubí— :
que yo te prefiero a ti,
“amapolita morada”.


II

Al pie de la higuera hojosa
tiende el manto la alfombrilla;
crecen la anacua sencilla
y la cortesana rosa;
donde no la mariposa,
tornasola el colibrí.
Pero te prefiero a ti,
de quien la mano se aleja;
vaso en que duerme la queja
“del valle donde nací”.


III

Cuando al renacer el día
y al despertar de la siesta,
hacen las urracas fiesta
y salvas de gritería,
¿por qué, amapola, tan fría,
o tan pura, o tan callada?
¿Por qué sin decirme nada,
me infundes una ansia incierta
—copa exhausta, mano abierta—,
“si no estás enamorada?”


IV

¿Nacerán estrellas de oro
de tu cáliz tremulento,
—norma para el pensamiento
o bujeta para el lloro—
¡No vale un canto sonoro
el silencio que te oí!
Apurando estoy en ti
cuánto la música yerra.
Amapola de mi tierra:
“enamórate de mí”.


Montes de Oca, Francisco: Ocho siglos de poesía en lengua castellana. México, Editorial Porrúa, 1993.

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