En
1911 publicó el libro que sería el primero de una
larga bibliografía: Cuestiones Estéticas,
texto que lo reveló como un excelente ensayista. Sobre
Cuestiones Estéticas Felipe Garrido comenta: “Aunque
su primer libro no está exento de cierta pedantería
juvenil
—evidente por la carga de referencias, de citas y de consultas
a diversos autores— , es un libro de gran madurez”. Mientras
estudiaba la licenciatura en Derecho, Alfonso Reyes fue nombrado
secretario de la Escuela Nacional de Altos Estudios, donde también
se desempeñaba como profesor de Historia de la Lengua y
Literatura Españolas.
Felipe Garrido afirma: “A finales de la primera década
del siglo XX, Alfonso Reyes junto con otros jóvenes mexicanos
y un dominicano
—Pedro Henríquez Ureña— participaron
en la fundación del Ateneo de la Juventud, organización
que buscaba romper el cerco intelectual que el positivismo había
impuesto en los estudios superiores de México. Sin embargo,
y a pesar de la intención de ruptura de este grupo de jóvenes,
el fondo positivista de Reyes y de otros ateneístas, fue
una constante a lo largo de su vida. Creo que una de las líneas
que Reyes no abandona a lo largo de su vida es justamente esta
visión del mundo; quizá por ello se acercó
a las humanidades, la metafísica y otras disciplinas, en
el fondo, con una mirada de científico”. 
