Esther López-Portillo
Al escuchar la frase Poesía Popular
Mexicana resulta lógico pensar en las obras poéticas
que han surgido del pueblo de México o que han sido acogidas
por él, como “La Llorona” o “Cielito lindo”.
Están también las letras de las canciones de diversos
géneros como el huapango, el corrido, las décimas cantadas
por los jaraneros, las valonas michoacanas, los sones de Jalisco,
las trovas yucatecas; los versos para cantar la lotería, las
adivinanzas, la lírica infantil. Es común evocar las
letras de autores conocidos y hasta inmortales como Agustín
Lara, Álvaro Carrillo, José Alfredo Jiménez y
Crí-Crí; letras que han visto surgir y morir a generaciones
enteras de mexicanos.
.....En
este caso no nos referiremos al tipo de poesía mencionado,
hablaremos de aquella que no surgió del pueblo y que, sin
embargo, logró enclavarse en el gusto de la gente, divulgarse
a través de diversos medios y permanecer en un lugar destacado
a pesar del tiempo. Luis Miguel Aguilar afirma: “El gusto
popular por la poesía se asocia con aquella que se escribió
desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX, y que recorre,
en materia de historia literaria, el movimiento romántico y el movimiento
modernista ”.
.....De acuerdo con Luis Miguel Aguilar,
“En el México donde opera un gusto moderno por la poesía,
hay unos quinientos interesados. Es constante oír la observación,
entre esos pocos, de que a la gente no le gusta la poesía.
No la lee, no la compra, no le interesa; más aún,
que la sustituye por productos como las canciones de la radio, las
estrellas de la televisión o el cancionero del puesto de
periódicos que contiene los éxitos del momento; pero
no es así. A la gente sí le interesa la poesía,
pero su interés va en contra de lo que el gusto moderno considera
aceptable en materia poética. La gente compra libros de poesía,
la gente memoriza poemas, la gente recurre a una tradición
poética, pero todo esto va ligado a un tipo de poesía
que en su momento fue representante del gusto moderno”.
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