Texto basado en el video: La poesía modernista mexicana, ILCE/Ediciones Cal y Arena, México, 1999 (serie Los imprescindibles). Escritor invitado: Luis Miguel Aguilar.
Es a partir de 1875 cuando los escritores mexicanos Manuel José Othón y Salvador Díaz Mirón publican sus primeros poemas y más aún cuando en 1884 Manuel Gutiérrez Nájera da a conocer “La duquesa Job”, que la poesía mexicana no sólo se adhiere al movimiento, sino que contribuye a la mayor renovación que pudo darse en la literatura en lengua española desde el Siglo de Oro: el Modernismo. Luis Miguel Aguilar dice: “hay una manera habitual de referirse al Modernismo; se dice que surgió como una rebelión contra las formas poéticas previas, como una negación de la otra poesía. Esto no es extraño de suponer, ya que el Romanticismo del siglo XIX fue una reacción ante el Neoclasicismo del XVIII; sin embargo, el Modernismo —más que una negación o confrontación con lo anterior— fue una afirmación en la apertura y la inclusión”.

.....El Modernismo retomó diversos elementos de otros movimientos literarios anteriores; de hecho, para los investigadores resulta difícil encontrar una división entre los últimos románticos y la primera generación modernista. Asimismo, se dice que el principal elemento que diferencia al movimiento modernista de los otros es el culto a la forma poética limpia, ajena a lugares comunes. Luis Miguel Aguilar continúa: “el Modernismo no acabó con el Neoclasicismo ni con el Romanticismo sino que los incluyó, los puso en el hoy; es decir, los sacó de su tiempo para ubicarlos en el futuro y mostrarlos vigentes. Para los modernistas todo era tan actual y tan viejo, tan universal o local como el autor lo decidiera; esta actitud abierta fue la lección sin intención que nos heredó el movimiento literario modernista”.

Índice del texto: 1 2 3 4 5 6 7 8 9