......En
1936 volvió a México, en ese año fue publicado
su libro Memorias de Pancho Villa, donde —a modo de ejercicio
literario— escribió la vida del personaje como si se
tratara de una autobiografía. En el ámbito político
apoyó y participó en la vida de las Instituciones
originadas por la Revolución. Fue un incansable impulsor
de la industria editorial, por lo que en 1939 fundó la
editorial Ediapsa. En 1940 fue nombrado miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua y fue fundador, editor y redactor de la
revista Tiempo. Ocupó diversos cargos públicos;
entre ellos, fue presidente vitalicio de la Comisión
Nacional de Libros de Texto Gratuito y senador de 1969 a 1976,
año en que muere en la ciudad de México. En 1958
fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura.
.
.....Jaime
Ramírez Garrido sostiene: “Martín Luis Guzmán
establece una frontera en la literatura mexicana; hay un antes
y un después de él. La novela anterior aún
se encuentra anclada al siglo XIX: en el campo y con cierta
forma de naturalismo o costumbrismo. Martín Luis Guzmán
traslada la novela a las ciudades no abandona el paisaje pero
el paisaje es visto desde la ciudad. Incluso él es muy
distinto al resto de los novelistas de la Revolución
como Mariano Azuela, Gregorio López y Fuentes y Urquizo;
es muy diferente porque el se va directo a la política
y no a la Revolución como esa bola que va por ahí
de un lado a otro, reclutando campesinos que se unen a una causa
a veces claramente, a veces no. Él va más allá,
describe cómo fue la construcción del México
contemporáneo a través de la invención
de una legitimidad de Caudillos que pasaron de la guerra a la
política y que trasladaron las prácticas de una
a la otra. Puedo afirmar que esa es la importancia fundamental
de la obra de Martín Luis Guzmán en la literatura
mexicana”.
