......Por
su parte, Fernando Curiel comenta: “indudablemente las
obras fundamentales de Martín Luis Guzmán podrían
mencionarse en este orden: La sombra del Caudillo y El águila
y la serpiente. Aunque también es importante leerlo como
ensayista y cronista; valdría la pena conocerlo desde
su primer libro La querella de México en adelante. La
Colección de la Academia, por ejemplo, está formada
por una serie de discursos que dio como miembro de la Academia
Mexicana de la Lengua y que son textos verdaderamente portentosos.
Así, está un Guzmán obvio que es el de
las dos grandes novelas y un Guzmán anterior, que para
su generación era un gran ensayista y se pensaba, un
escritor desperdiciado. Sólo le bastaron dos años
y dos obras para colocarse al frente de su generación”.
El águila
y la serpiente
Segunda parte: En la hora del triunfo
Libro primero
Camino de México
Largos meses de estancia en Chihuahua se tradujeron para mí
en un gradual alejamiento — gradual y voluntario— de la facción
que iba formándose en torno de Carranza y sus incondicionales.
La facción opuesta — rebelde dentro de la rebeldía:
descontentadiza, libérrinma— representaba un sentido
de la Revolución con el cual me sentía yo más
espontáneamente en contacto. En este segundo núcleo
se agrupaban ya, por mera selección simpática,
Maytorena, Cabral, Ángeles, Escudero, Díaz Lombardo,
Silva, Vasconcelos, Puente, Malváez y todos aaquellos
que aspiraban a conservar a la Revolución su carácter
democrático e impersonal — anticaudillesco— , para que
no viniera a convertirse, a la vuelta de cinco años o
diez, en simple instrumento de otra oligarquía, ésta
quizá más ignorante e infecunda que la porfirista.
Ciertamente, yo no veía cómo daríamos cima
a tamaña empresa; aquello me parecía más
bien dificilísimo, improbable: tan improbable para obra
de un pequeño grupo, así estuviese resuelto a
luchar hasta el fin contra todos los personalismos ambiciosos
y corruptores, cuanto fácil hubiera sido como empeño
instintivo de una unanimidad revolucionaria bien ordenada. Pero
también era verdad que ya había yo percibido en
Sonora, con evidencia perfecta, que la Revolución iba,
bajo la jefatura de Carranza, al caudillaje, mas sin rienda
ni freno. Y eso me bastaba para buscar la salvación por
cualquier otra parte.

