.....Además, los periódicos liberales, enfrentaron leyes como La Fragua o Lares que exigían, entre otras cosas: un editor responsable de la publicación, que los colaboradores firmaran con su nombre real y no con seudónimo cada artículo, crónica o editorial escrita, y que no se hiciera burla del gobierno o sus representantes así como de los ministros o el culto católico.

.....Mientras Juárez pretendía permanecer en el gobierno, numerosos sectores se oponían; entre ellos, el que era encabezado por quien proclamaba la no reelección, el general Porfirio Díaz, candidato derrotado en las elecciones que encabezó una rebelión en 1871, Benito Juárez murió 1872, Sebastián Lerdo de Tejada asumió la presidencia donde permaneció hasta 1876, año en que el Plan de Tuxtepec marcó el inicio del Porfiriato y la muerte lenta pero inminente del periodismo liberal. Las publicaciones y autores que se oponían al sistema fueron silenciados a través de diversos métodos; la prensa perdió sus resonancias cívicas y patrióticas y, adormecida en el ensueño del bienestar material, el periodismo fue reducido a oficio.

.....Héctor de Mauleón concluye: “La mayoría de los periodistas del siglo XIX no veían su oficio como una profesión, sino como un vehículo de adoctrinamiento o formación política del pueblo. Casi todos alternaban ese oficio con un empleo mejor remunerado: entre ellos había abogados, médicos, escritores y funcionarios públicos; lo que permitía que además fueran hombres preparados para el debate ideológico”.

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