.....De
ser un mero ejercicio burocrático durante la Colonia, la
prensa en el México Independiente se convirtió en
el espacio que permitió la discusión y el debate
entre las facciones que, desde su posición, intentaban
dar forma y rumbo al país naciente y que dependían
de la prensa como medio para lograr la adhesión a sus posturas
e ideales de la sociedad civil. En aquellos años, cuando
la idea de consolidar un Estado Nación era más una
aspiración que una realidad —consecuencia lógica
de trescientos años de dominación española—,
la prensa mexicana comenzó a desempeñar un papel
orientador. Cabe destacar que las posturas liberales y conservadoras
aún no se encontraban plenamente definidas ni diferenciadas.
.....Héctor de
Mauleón dice: “En el siglo XIX, en México,
el pensamiento teórico estuvo muy ligado a la práctica;
el pensamiento político y social no tuvo más medio
de expresión que la prensa
—el artículo y el editorial— ,
así, adquirió algo que no tuvo mientras el país
fue Colonia: un carácter militante. En ese siglo aparecieron
cerca de 2 mil quinientos periódicos
—la cifra puede sonar
desproporcionada, pero hay que tomar en cuenta que hubo un sinfín
de publicaciones efímeras— y, sin embargo, no había
un solo reportero1
; lo importante no era la noticia por sí misma sino el
análisis y la interpretación que el periodista hacía
de ella. La información llegaba al periódico a través
de diversos medios, y desde allí era trabajada para difundirse.
De los literatos, quienes eran los periodistas, dependía
la uniformidad de la opinión, en ellos recaía la
responsabilidad de orientar, convencer y adoctrinar; debían
informar y formar criterio al mismo tiempo”.
1
La figura del reportero apareció por primera vez en México
a finales del siglo XIX en lo que se ha llamado periodismo industrial;
antes, los literatos eran también los colaboradores de
los periódicos, espacios donde vertían sus puntos
de vista sobre la realidad nacional.