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......En
1893 Federico Gamboa conoció en París a Emile
Zolá, uno de los grandes exponentes del naturalismo literario;
este personaje fue para el mexicano, según sus propias
palabras, “el maestro respetadísimo y bien amado”;
tan es así que Santa, su obra más trascendente,
retoma situaciones, circunstancias y personajes de
Naná, novela del escritor francés.
El naturalismo fue un movimiento que surgió en Francia
en la segunda mitad del siglo XIX, fue llamado así porque
tomó elementos del campo de las ciencias naturales para
adaptarlos a la observación rigurosa y documentada de
la realidad con fines artísticos. Así, por ejemplo,
la narración pasaba a ser una forma de estudio literario,
una encuesta social y la documentación de lo humano.
La obra de Federico Gamboa es, en parte, una adaptación
de las técnicas naturalistas a la vida mexicana.
......Al respecto Álvaro Uribe comenta: “Su primer libro es un
conjunto de cinco relatos a los que llama esbozos contemporáneos
y publica bajo el título El natural ;
nombre que hace una alusión clarísima a la corriente
naturalista a la que Federico Gamboa ha sido adscrito; aunque
él nunca se asumió como tal, prefirió
llamarse sincerista o miembro de la escuela realista; él
no observaba la realidad como un experimento, tomaba de ella
lo que necesitaba y escribía. En este libro logra con
sorpresiva soltura elaborar descripciones realistas, quizá
científicas y, por tanto, naturalistas, de la sociedad
porfiriana que le tocó vivir”.

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