Thelma Alcántara A. |
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En los interrogatorios amorosos hay siempre margaritas como víctimas. Lo curioso del asunto, es que la margarita ni siquiera es una flor, aunque se las ha ingeniado muy bien para hacernos creer que sí lo es. En realidad, las margaritas no son una flor única, son una inflorescencia, una agrupación de flores llamada “capítulo”. Las láminas blancas periféricas que vamos arrancando, en respuesta a nuestro interrogatorio amoroso, no son simples pétalos. Se trata de flores femeninas dispuestas en forma de corona. Estas delicadas flores se forman de cinco pétalos. Tres de ellos mucho más alargados que los otros, estos pétalos son parte de la plataforma de la cual se tira entre cada duda amorosa. En el centro encontramos elementos amarillos, que forman una agrupación muy tupida en el centro del “capítulo”, son cientos de florecillas tubulares conocidas como “flósculos”. Los
“flósculos”
son hermafroditas, es decir, masculinos y femeninos. La margarita, sin
embargo, no es caprichosa y toda esta delicadeza para vestirse tiene una
función para su especie. |
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