Hace menos de cinco
años el trabajo de implantación de una mano completa estaba
prácticamente en la prehistoria. De hecho un grupo de médicos
australianos logró en 1998 completar el primer trasplante exitoso
de una mano. Para llegar a ese punto, muchos campos de la medicina habían
tenido que adelantar aceleradamente: materiales de sutura de alta especialización,
microcirugía para tratar de restablecer la mayor parte de conexiones
posibles, terapeutas físicos que apoyaran el trabajo de rehabilitación,
etcétera.
Al año siguiente,
en 1999, se hizo algo similar con un paciente estadounidense. La diferencia
más significativa fue que, en este caso, la mano no pertenecía
al accidentado sino que provino por donación, de un cadáver.
Como es de suponer, aquí tuvieron un papel de primer orden la
inmunología y la farmacología, ya que el rechazo se convirtió
en el factor de riesgo adicional más importante.
Como intentando ganar
una apuesta con un par de ases, tan sólo un año después,
en el 2000, un paciente francés fue sometido a una cirugía
de implantación, pero sustituyendo ambas manos simultáneamente.
Las imágenes televisivas dieron la vuelta al mundo. Si bien los
médicos mostraban lo exitoso del procedimiento, al hacer notar
que crecían uñas y vellos en esas manos antes ajenas,
evidente era también la asimetría. Por supuesto que eso
era de poca monta para el paciente, quien mostraba encantado, dos manos
donde hasta hacía poco tiempo no había ninguna. El resultado
fue sorprendente porque la cirugía fue tan cuidadosa y detallada,
que logró reunir la mayoría de las terminales nerviosas,
por lo que era de esperar que el paciente recobrara la mayor parte de
la movilidad y funcionamiento normales.

Exposición
del museo del MIT y más allá
Foto: ©Sam Ogden
En la última
partida la biónica y la robótica también juegan.
Igual que en aquellas series de ciencia ficción de los años
setentas, como El hombre nuclear, se han logrado desarrollar manos artificiales
que no son simples prótesis para mejorar la apariencia. Tampoco
son herramientas simples que auxilian en la realización de algunas
tareas. Se trata de manos que reproducen las conexiones nerviosas originales,
por lo que los pacientes podrán contar con una mano artificial
hecha a su medida y recuperando incluso la posibilidad de realizar movimientos
finos sin el uso de botones, resortes o aditamentos externos. Extremidades
que pueden ser usadas como cualquiera usa sus manos, con la sola voluntad
de hacerlo. Biología y mecánica haciéndose una
misma cosa.
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..... Para pensar
un poco más