Franz Liszt y Funerales

Franz Liszt fue uno de los grandes músicos del Romanticismo. Este compositor y pianista nació en Hungría en 1811, un año después que Robert Schumann y Frederic Chopin, quienes fueron también grandes compositores y pianistas. El músico húngaro fue, junto con el violinista Paganini, el prototipo del concertista del siglo XIX, que dominaba totalmente su instrumento y le imprimía a su música tal expresividad que resultaba imborrable para quienes lo escuchaban. Liszt fue un gran ídolo: su fama fue legendaria y equivalente en ciertos sentidos a la de las estrellas de la música popular del siglo XX.

Liszt fue un personaje controvertido: por un lado vivió con gran intensidad al disfrutar de los placeres del mundo y por otro desarrolló su lado espiritual y religioso. Fue un pianista virtuoso que subyugó a Europa entera, ganaba grandes sumas de dinero y era el favorito de las mujeres. Muchas obras de Liszt, como las Rapsodias húngaras, los Estudios de ejecución trascendental o el Vals Mefisto, reflejan su virtuosismo y su vida mundana. Pero en un momento de su vida el famoso pianista decidió dejar sus extensas giras y el glamour de su actividad de concertista, para dedicarse más a la composición. Entonces Liszt se volvió más hacia su lado espiritual y años después llegó incluso a tomar órdenes religiosas menores.

Funerales es una de las obras que reflejan la faceta espiritual y religiosa del compositor. Pertenece a una colección de piezas para piano solo llamada Armonías poéticas y religiosas, que Liszt publicó en 1853. El subtítulo de la pieza dice: "Octubre 1849". Dos acontecimientos importantes afectaron profundamente al compositor en esa fecha: la muerte de Chopin y la derrota de la Revolución Húngara, que incluyó la muerte de muchos de sus compatriotas.

Funerales y Chopin

La muerte del pianista y compositor polaco Frédéric Chopin, quien sucumbió a la tuberculosis en octubre de 1849, fue seguramente uno de los motivos que inspiró la obra de Liszt. Los dos músicos se habían conocido en 1831 en París y se admiraban mutuamente. Liszt admiraba a Chopin como compositor y Chopin admiraba a Liszt como pianista. Su relación fue cálida al principio y luego se deterioró por problemas personales. Pero incluso después de su alejamiento definitivo continuaron respetándose mutuamente en el ámbito profesional.

Un poco después de la muerte de Chopin, Liszt comenzó la redacción de una biografía del músico polaco, libro que fue publicado entonces y que ha llegado hasta nuestros días. Y con respecto a su producción musical, el húngaro inició una serie de composiciones que mostraban fuertes influencias de Chopin. Funerales parece ser la primera de estas piezas. Hay una parte de Funerales que es muy parecida a una parte de la Polonesa Op. 53 de Chopin. El mismo Liszt, cuando daba una clase de piano a un alumno avanzado que acababa de tocar Funerales, dijo: "esta parte es básicamente una imitación de la famosa Polonesa de Chopin, pero aquí lo he hecho un poco diferente". Otro hecho que apunta a la conexión de Chopin y la pieza de Liszt es que el primer título que tuvo Funerales fue Marche funèbre, exactamente el título del famoso tercer movimiento de la sonata para piano Op. 35 de Chopin.

 

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