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Lenguas resucitadas
En algunas ocasiones, lenguas que de otro modo quedarían condenadas
reviven gracias a su uso como código secreto en situaciones en
las que sus hablantes están bajo una fuerte presión política,
provocada por miembros de una cultura agresiva, invasores, conquistadores
etcétera.
Al utilizar de nuevo su lengua tradicional, estos grupos no solamente
sacan provecho de poder hablar una lengua que los otros no entienden,
sino que también logran dar un fuerte impulso a su autoestima y
orgullo nacional. En la actualidad la lengua es considerada parte esencial
de la cultura y la sociedad de sus hablantes, refleja su visión
del mundo y una cultura exclusiva y compleja.
La situación de México
Desde 1521 las lenguas indígenas de México han sufrido
un enorme debilitamiento, a partir de la toma de la capital azteca por
los españoles, y hasta este momento la aniquilación continua
gradualmente.
Si bien
es cierto que los siglos considerados más adversos para la conservación
de las lenguas indígenas son el XVI, el XIX y el XX, también
es cierto que durante el siglo XV debido a la expansión del imperio
mexica, la situación de muchas lenguas dejó de ser ideal.
Durante el siglo XV el náhuatl -debido a su extensión- fue
usado para resolver el problema que la diversidad lingüística
representaba para los españoles, posteriormente como lengua oficial
en todo el imperio y también como lengua de cultura.
La Conquista tuvo como consecuencia la fragmentación lingüística.
Propiciada por el aislamiento y la marginación de grupos indígenas,
las lenguas de varias familias se multiplicaron. Solamente unos cuantos
años antes de la Conquista, una vez terminada en España
la reconquista del último reino árabe de Granada, los reyes
católicos estaban empeñados en consolidar sus territorios
mediante la lengua. Sus súbditos no fueron la excepción
y se tomaron medidas para cristianizar y "castellanizar" a los
indígenas de América.
En el siglo XIX, la Independencia agudiza el mestizaje biológico
y cultural. Los esfuerzos de los gobiernos independientes se centraron
en crear una unidad social y política. Para ello era necesario
contar con una cultura nacional que contribuyera a la unificación
a través de la comunicación en una sola lengua: el español.
Después de la Revolución de 1910, ya en el siglo XX, la
situación de las lenguas indígenas no cambió mucho
debido a que la castellanización seguía siendo considerada
sinónimo de integración y progreso. En nuestro país
se han contabilizado unos 110 idiomas extinguidos, dos de ellos -el chiapaneco
y el cuilateco- en la segunda mitad del siglo XX.
En la actualidad, al menos 14 lenguas menores se encuentran en peligro
o moribundas. Cuatro o cinco más, a pesar de que cuentan con un
número "significativo" de hablantes, también corren
el riesgo de desaparecer. La muerte de las lenguas no es un fenómeno
que afecte exclusivamente a México: el número de lenguas
identificadas que sobreviven en Sudamérica es de 375, de las cuales
la mayoría están en peligro y una buena parte moribundas,
debido entre otros factores a los gobiernos que fueron hostiles hacía
las lenguas indígenas de sus países .
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