Land art es término que se ha usado indiscriminadamente para designar un conjunto de experiencias artísticas directamente relacionadas con la naturaleza. "Pero naturaleza", como sucede con "arte", es término proteico que ha sufrido el abuso en cuanto a su utilización y significados.
Intentar determinar aquello que llamamos naturaleza es adentrarnos en un debate diferente, necesario por otro lado, y que constituye un candente punto de inflexión dadas las circunstancias actuales de la investigación tecnológica. Cuando se adscribe el término "Land art" al subtítulo "el arte contemporáneo manifiesta su preocupación por la naturaleza", o de manera tajante y dogmática encontramos la formulación "Land art = arte y naturaleza", nos estamos encontrando con un error común producto de una falta de análisis y comprensión más rigurosos de dos cosas: la primera es a qué nos referimos cuando manejamos el término naturaleza y la segunda es la actitud de los artistas del Land-art respecto a la naturaleza. Intentar determinar aquello que llamamos naturaleza es adentrarnos en un debate diferente, necesario por otro lado, y que constituye un candente punto de inflexión dadas las circunstancias actuales de la investigación tecnológica; basta con citar a Goethe, quien dijo que "incluso lo más innatural es naturaleza" para que se inicie una discusión que acaso no concluya nunca.
Sin embargo es necesario señalar la diversidad de usos que padece el concepto naturaleza, alrededor de lo cual, se instaura la confusión. La siguiente diferenciación de acepciones, así como parte de los textos posteriores, está extraída del libro "la construcción de la naturaleza" de José Albelda y José Saborit, auténtica obra de referencia para quien se interese por el tema del arte y la naturaleza.
| N-1. El conjunto de todos los seres y fenómenos del mundo físico, incluyendo al ser humano en tanto que un ser de la naturaleza", que es estudiado por las llamadas ciencias naturales junto a animales, vegetales, minerales, fluidos…En oposición a "lo sobrenatural" esta acepción de Naturaleza se aproxima a nociones de "realidad" o "mundo", y tan natural se considera desde este punto de vista un bazo humano como una margarita, una borrasca o un microbio. En último extremo, como "todo lo que existe", esta acepción incluiría artificios y creaciones humanas. | |
| N-2. El conjunto de todos los seres en oposición al ser humano y a lo que le es propio; como "todo aquello que no ha sido producido y ni siquiera tocado por la mano del hombre", esta concepción de Naturaleza espontánea e indeliberada se opone al artificio, al Arte o a la Cultura. La oposición entre "lo que es por naturaleza" y "lo que es por convención" fue señalada tempranamente por los sofistas. Desde esta perspectiva -que es la dominante en los usos comunes del término-, no puede confundirse la "urbanización" con la "plena naturaleza" en la que se ubica, o el visitante de la "reserva natural" -o su videocámara- con la "reserva natural". | |
| n. Pero naturaleza asume también otro sentido general, no tan descriptivo, cuando se refiere no a las cosas visibles sino a otras invisibles, cuando se usa en expresiones como "naturaleza de un ser", es decir, principio, causa, origen, esencia o lo propio de ese ser (origo rerum, lex naturae…), incluso, aplicada a personas, temperamento o carácter. Puede hablarse aquí (con Platón y Aristóteles, cuyas "naturalezas" tanto han trascendido) de la causa productora e inmanente del desarrollo de un ser y de sus caracteres (ley natural que se opone al azar) y, por tanto, de la realidad primaria de las cosas (metafísica). Lo esencial, lo innato, lo instintivo, lo espontáneo, lo fenotípico; del mismo modo en que Naturaleza se opone a Cultura, Arte o artificio. "Tomate natural" es aquel que no está frito o triturado, porque lo propio de un tomate es no estar frito ni triturado; la madera recupera su "brillo natural", cuando se entiende que ese brillo constituye su esencia y naturaleza; Zutanito es "natural" de Alburquerque, porque de allí procede y allí están su principio y sus esencias; hay que dejar "obrar a la naturaleza" en el paciente. La "naturaleza" de la planta la hace crecer; la "naturaleza" inquieta del niño no le permite estarse quieto. |
En cuanto al Land-art, comienza a desarrollarse cuando una serie de artistas desarrollan su trabajo lejos de su estudio y de los núcleos poblacionales, en lugares lejanos y deshabitados. Se trata, sí, de un retorno del arte al paisaje, pero asumiendo éste no como motivo para representar sino medio en el que intervenir.
No es casualidad que sea Estados Unidos el país que redescubra el territorio desde esta nueva perspectiva, en clara correspondencia con su cultura, cimentada mayormente en la actitud de conquista y explotación de una tierra que los primeros colonos consideraron de nadie, y en la que afloran sus consecuentes símbolos, ejemplos de megalomanía en cuanto a dimensiones y despliegue de medios. Cabría a tales efectos señalar un claro precedente del land-art, que ejemplifica esta voluntad de dominio por la fuerza sobre el medio, me refiero a la escultura de Gutzon Borglum en el monte Rushmore (Dakota del Sur).
Ya alejadas de la representación del cuerpo, las obras de Smithson, Heizer o Walter de María, se decantan por un ejercicio de conquista de lo natural en grandes dimensiones. Un arte de bulldozers, topógrafos y helicópteros, que produce obras para contemplar y dirigir desde el cielo, el lugar desde donde antes, el pensamiento teocentrista, situaba a dios como director del curso de la naturaleza y los avatares del mundo, y donde ahora instaura su punto de vista el progreso.
El indudable efecto estético de las obras de los land-artistas (incluyendo su tono mítico en referencia a construcciones de antiguas civilizaciones: Stonehedge, Nazca, la Gran Muralla China, etc. ) no consigue a la larga esconder una actitud agresiva e impiadosa respecto de un territorio ya previa y suficientemente degradado. Son numerosas las anécdotas de los enfrentamientos, incluso legales, entre artistas y ecologistas a cuenta de un proyecto.
Todo este movimiento recibió una severa crítica por parte de un grupo emergente de artistas europeos, fundamentalmente británicos, que proponían mediante su trabajo una relación con el medio natural, no agresiva e impiadosa, sino respetuosa, poética, incluso cabría decir, ecológica. Sin abandonar algunos de los presupuestos del land-art, como el desplazamiento hacia los lugares deshabitados y la intervención en el propio medio, si se posiciona radicalmente en contra de él esta nueva corriente, en la medida en que sus actuaciones están regidas por una conciencia de diálogo con la naturaleza que, puede decirse, deviene en muchos casos parte activa del proceso de creación, no ya mero marco o material manipulable.
A pesar de que algunos de los principales artistas de este movimiento, como Richard Long, reconocen no estar influidos por pensamientos o ideologías, cabe señalar la coincidencia entre los planteamientos de este "eco-art", con ideologías como el ecologismo, o con pensamiento orientales como el zen, o el tao.
También me parece importante señalar, como caso paradigmático en la actitud de relación con la naturaleza, el caso de los aborígenes, cuya cultura está atravesada religiosamente por una consideración de la tierra, de la naturaleza, como un ser vivo, habitado por espíritus primigenios, y en la que se habita de forma nómada sin establecer nada duradero, practicando una política del reciclaje, de lo perecedero, de la recolección,…
De todo esto se desprende como objetivo fundamental, diferenciar el Land-art del posterior arte & naturaleza en base a la actitud manifestada hacia lo que estamos denominando de forma arbitraria naturaleza, en relación con el Arte como acto de intervención humana en ese entorno no creado por el ser humano; asimismo también en cuanto a la posibilidad por parte del segundo, de realizar un arte objetual, relacionado con la naturaleza, y sin necesidad de hacerlo fuera del estudio o la galería. Este arte, cuya denominación triunfante parece ser la de eco-art (arte-ecológico), se ha diversificado en los últimos años encontrando una gran simpatía en el seno de las sociedades consumistas, dado el valor de mercado que la naturaleza ha alcanzado en la arena del espectáculo. Producto de ello, la pandemia que comprende la equivocada creencia de que cualquier artefacto salido del estudio de un artista y plantado en medio de un jardín es arte & naturaleza.
Para más información consultar la siguiente bibliografía:
- "La construcción de la naturaleza". José Albelda y José Saborit. Direcció General de Promoció Cultural, Museus i Belles Arts. Consellería de Cultura. Educació i Ciencia. Generalitat Valenciana. 1997. (Se prepara una segunda edición)
- "Arte y Naturaleza", Actas. Cinco volúmenes. Diputación de Huesca 1995, 96, 97, 98 y 2000.
- Land Art. Tonia Requejo. Editorial Nerea, 1998.
- Cimal. Arte internacional. (2ª etapa, nº 51, 1999). Número de la revista dedicado al arte y la naturaleza.
- Nota.- Todos estos libros mencionados corresponden a la edición española. Ignoro si alguno, o parte de ellos, han sido editados en México u otro país latinoamericano.
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