La región del Caribe es ante todo diversa y millonaria en su herencia cultural.
Lo distinto
Por un lado, los países e islas que componen el Caribe son muy distintos entre sí: existe una diferencia abismal en los procesos de desarrollo, mientras unos países son muy ricos, otros representan a los más pobres del mundo. No hay una lengua común que unifique la región: por su historia colonial, en algunos sitios se habla castellano, en otros inglés, y en otros más holandés o francés.(1)
Un origen compartido
No obstante, toda la región comparte un mar y un origen que entremezcla el mundo indígena, la herencia europea colonial, así como la raíz de africanos subsaharianos que llegaron como esclavos a América desde el ocaso del siglo XVI.
Lo intangible también es patrimonio
Partiendo de la premisa de que el patrimonio cultural es un recurso para el desarrollo de los pueblos, la región del Caribe custodia tesoros que debe administrar para las generaciones presentes y venideras.
Cuando pensamos en las joyas de esta región, es común remitirnos a los mares turquesa o la música afroantillana. Sin duda alguna ambos representan un patrimonio cultural y natural para la humanidad, pero también hay un sinnúmero de manifestaciones intangibles que caracterizan la esencia de la región: filosofías, ceremonias espirituales, ritmos, etcétera.
Este patrimonio es vulnerable ante el paso del tiempo, la inestabilidad económica y política de la zona, así como ante los acelerados y desmedidos procesos de intercambio comercial y cultural. Con el fin de proteger, conservar y difundir el patrimonio inmaterial, hasta la fecha la UNESCO ha incluido tres obras maestras caribeñas en la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad.
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