En
la década de los años 60 del siglo XX un grupo de mujeres
de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, todas ellas especialistas
o interesadas en el arte como historia y como práctica, se
hicieron estas preguntas. Estas mujeres se veían
a sí mismas como "feministas", porque desde su ámbito
profesional
participaban del "despertar" que caracterizó a esos
años y que implicó una intensa reflexión y denuncia
de las causas de represión femenina a nivel social, político,
familiar, sexual y cultural.
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Nancy
Fried
Exposed Anger
1992
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La
preocupación de las feministas acerca de la condición
de las mujeres está estrechamente ligada a otros acontecimientos
y movimientos que sacudieron la conciencia del mundo, como el movimiento
por los derechos civiles de la población negra en Estados Unidos,
la guerra de Vietnam, el lanzamiento al mercado de los anticonceptivos,
la experimentación con drogas psicotrópicas, los movimientos
estudiantiles y hasta la llegada del ser humano a la Luna. En fin:
el feminismo fue uno de los eslabones del "despertar" social
de grupos hasta entonces marginados de los espacios de poder.
Para
analizar la silenciosa presencia de las mujeres en la historia del
arte, las estudiosas feministas partieron del rechazo a cualquier
insinuación de una supuesta incapacidad "natural"
de la mujer para la creatividad artística y se centraron en
el terreno que, en su opinión, daría respuesta a todas
las interrogantes: la condición social y política de
la mujer en el campo del arte.
Según
estas mujeres durante prácticamente toda la historia de la
humanidad el hombre había construido el mundo social, intelectual,
artístico y religioso a su imagen y semejanza, dado que los
hombres detentaban el poder en la mayoría de los ámbitos
de la vida. En este sistema centrado en los hombres, las mujeres habían
tenido muy pocas oportunidades de desarrollar sus capacidades con
el mismo alcance que los varones.