Jesús Herrera
Claudio
Debussy fue
un músico que vivió en Francia hace más o menos
cien años. Claudio era compositor. Y escribió cosas tan
maravillosas que el mundo de la música no volvió a ser
el mismo. Los compositores que vivieron después de este compositor
francés conocieron sus obras y se asombraron con ellas. De una
u otra manera, casi todos los músicos del siglo XX fueron influidos
por Debussy.
Además de
ser compositor, Claudio Debussy era muy buen pianista. Le gustaba mucho
sentarse al piano y tocar cosas que inventaba en ese momento. Cuando
estaba con sus amigos ante el piano, solía jugar con la música.
Por ejemplo, hacía bromas musicales como tocar alguna conocida
pieza muy, muy triste y transformarla en algo salvaje.
El señor
Debussy era amigo de los niños y se preocupaba por ellos. Cuando
sabía de alguien que los trataba mal se enojaba mucho. Y es que
Claudio, a pesar de ser un hombre hecho y derecho, había conservado
un tesoro en el corazón que a veces lo hacía sentirse
como un niño. Así, a nuestro pianista-compositor-adulto-niño
le gustaba mucho ir al circo, ver funciones de títeres y leer
libros con ilustraciones para niños.
La
pequeña Shu-shú
Claudio vivía
con una mujer que se llamaba Emma. Cuando él tenía como
40 años, tuvieron una hija, le pusieron por nombre Claudia Emma,
y de cariño le decían Shu-shú.
Un poco después
del nacimiento de su hija, Debussy escribió una pieza para piano
inspirada en uno de los juguetes de Shu-shú. Claudio la bautizó
como "Serenata para la muñeca". Entonces pensó
en componer más cosas como ésa y completar una serie de
piezas para niños.

Debussy
y su hija Shu-shú
La historia que
estamos contando ahora es un poquito diferente de la que se contaba
hace algunos años, porque ya sabemos más cosas de Debussy.
Resulta que antes creíamos que Debussy le había escrito
la serie de piezas llamada El rincón de los niños
a Shu-shú cuando ella tenía cinco o seis años,
y pensábamos que esta música era para que la niña
la tocara. Pero ahora sabemos que no es así. Cuando el compositor
escribió la primera pieza, la "Serenata para la muñeca",
su hija tenía sólo un año y medio. Cuando Debussy
terminó la serie, la niña apenas tenía dos años
y medio. Era imposible que Shu-shú tocara las piezas a esa edad,
así que estábamos equivocados. Pero eso pasa a veces con
la historia: aunque uno no lo crea, a veces cambia...