Los
pobladores del valle se dedican principalmente a las tareas agropecuarias,
ganaderas, el comercio, la producción manufacturera, construcción
y explotación de yeseras y salineras. Una industria artesanal
importante de la zona, realizada en los ejidos de la sierra, es la quema
de la planta llamada candelilla para la obtención de cera o cerote,
que se usa para productos farmacéuticos, cosméticos, pinturas,
ceras de calzado, etcétera. Otra de las industrias tradicionales
de Cuatro Ciénegas es la vinícola, representada por las
Bodegas Ferriño, fundadas en 1860.
Cuatro
Ciénegas es un lugar muy visitado por el turismo regional, que
acude especialmente a sumergirse en las pozas y lagunas convertidas
en balnearios y a ver las dunas de yeso. La excepcionalidad biológica
de Cuatro Ciénegas también atrae a científicos
de todo el mundo, que viajan a este lugar para conocer y estudiar sus
especies animales, vegetales y su complejo sistema hidrológico.
Además
de admirar sus espectaculares paisajes, quien guste de la historia puede
visitar la casa donde nació Carranza, convertida en un museo
sobre la Revolución en esa zona. Asimismo, en la sierra se pueden
visitar sitios donde se encuentran vestigios culturales antiguos (pinturas
y grabados en piedra) de tribus indígenas como cocoyomes, colorados,
depos, bobosagrigames y tobosos. Cerca de la ciudad se encuentra también
la Capilla del Ejido del Venado, construida a principios del siglo XIX.