Hablamos de “música clásica” cuando nos referimos a cierto tipo de música que también recibe las denominaciones de “de concierto”, “culta”, “académica” y “seria”. Aunque estos términos nos dan una idea de la música de la que queremos hablar, ninguno es totalmente correcto. Lo mejor que se puede hacer para saber qué es la “música clásica” es, definitivamente, escucharla. Sin embargo, hay algunas cosas que se pueden decir acerca de ella...

Música de concierto

“Música de concierto” se refiere a la música que se toca en conciertos, que bien pueden ser de “música clásica” en una sala de conciertos, pero que también pueden ser otros conciertos que no tienen que ver con la “música clásica” y que a veces tampoco se hacen en salas de conciertos. Pensemos, por ejemplo, en los conciertos de rock: este tipo de música no pertenece a la “música clásica”, aunque a veces se hable de “los clásicos del rock”.

Para aclarar el asunto, es bueno saber que la palabra “concierto” viene del italiano concertare , que quiere decir “concertar o poner de acuerdo”. En relación con la música, la palabra “concertar”, quiere decir “acordar entre sí voces o instrumentos músicos”, así que utilizamos la palabra “concierto” para hablar de una ejecución musical destinada al público. Sin embargo, usamos la misma palabra para referirnos a un género particular de composiciones de “música clásica” que se llaman “conciertos”. Lo particular de los conciertos es que se trata de música en la que la actuación de un instrumento o de un grupo instrumental contrasta con la de un conjunto orquestal. Los compositores comenzaron a escribir conciertos desde finales del siglo XVII, durante la época barroca.

El italiano Arcangelo Corelli escribió, por aquellos años, una serie de concerti grossi que siguen deleitando al público hasta la fecha, como el Concerto grosso Op. 6 No. 8 , compuesto para la noche de Navidad. Un concerto grosso se caracteriza porque hay un grupo de instrumentos (que se llama concertino ), que contrasta con otro grupo orquestal (que se llama ripieno ).

Durante el siglo XVIII el concierto se convirtió en un género musical muy utilizado por los compositores. El concerto grosso cayó en el olvido y ganó popularidad el concierto para solista y orquesta, que es el que opone un solo instrumento al grupo orquestal. El austriaco Wolfgang Amadeus Mozart escribió muchos conciertos para solista y orquesta: para piano, para violín y para otros instrumentos. Uno de los conciertos para instrumentos de aliento es el Concierto para clarinete y orquesta, K. 622 . El clarinete era, por aquellos días, un instrumento bastante nuevo, cuyo diseño se seguía modificando, y Mozart le dedicó una de sus últimas obras: el compositor completó la partitura en 1791, pocos meses antes de su muerte.

En el siglo XIX, el concierto para solista y orquesta siguió gozando de popularidad; muchos de los grandes compositores de esta época escribieron conciertos de este tipo. El concierto para piano y orquesta ya había demostrado ser muy importante durante el siglo anterior: Mozart había escrito 27 de ellos y Beethoven 5, los cuales se siguen escuchando frecuentemente en nuestros días. Durante el siglo XIX, muchos de los conciertos fueron escritos para este instrumento, como el Concierto para piano y orquesta Op. 54 del alemán Robert Schumann, el cual fue estrenado en 1845.

En el siglo XX, los compositores siguieron utilizando el concierto para solista y orquesta como un medio para expresar sus ideas musicales. La música es muy distinta a la de los periodos anteriores; esto es válido no sólo para la música del siglo XX, pues el lenguaje de cada periodo es diferente al de los demás. Sin embargo, durante el siglo pasado hubo mayor variedad de tendencias musicales que en cualquier otra época. El Primer concierto para piano y orquesta del húngaro Béla Bartók —compuesto en 1926— es ejemplo de uno de los muchos tipos de “música clásica” del siglo XX.

 

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