Itzel Rodríguez Mortellaro
"Veo
a la gente, la he seguido, he reído con ella, la he visto morir
a tiros a media calle y a pleno día, junto a mí; dormí
con ella en los quicios de las puertas o en el andén de la
estación del tren. En mi tierra voy con mi pueblo a danzar
el "torito", o ataviado con plumas de "conchero",
envuelto en el humo del copal, sigo al Cristo de las tres caídas.
Marché ante Cárdenas en el Zócalo cuando expropiamos
el petróleo y cambié golpes con los "dorados"
fascistas en esa misma plaza mayor. Mi pincel se empapó con
sangre o con risa al dibujar
con los pies en la tierra."
José Chávez Morado (1909 - 2002)
José
Chávez Morado perteneció a la generación de artistas
marcados por los principios sociales de la Revolución mexicana
de 1910. Nació un año antes de que estallara la lucha
civil y vivió, en su natal Silao, Guanajuato, una infancia relativamente
alejada de la guerra pero cercana al mundo del trabajo, primero en la
Compañía de Luz (puesto que perdió por caricaturizar
a su jefe) y luego en la Estación de Ferrocarril. A los dieciséis
años se lanzó a la aventura. Llevando consigo tan sólo
la ropa que traía puesta, partió a los Estados Unidos.
Allí se convirtió en jornalero en granjas de cítricos
de California, viajó por el norte y trabajó en la pesca
de salmón en Alaska. Durante su estancia en el suroeste de aquel
país tomó sus primeras clases de pintura y vio trabajar
a José Clemente Orozco, quien por entonces pintaba un mural en
el Pomona College de Claremont, California. Así, antes de volver
a México, el joven José había encontrado dos pasiones
vitales: la vocación artística y la solidaridad con los
trabajadores. Mientras tanto en México se daba por concluida
la lucha armada y se echaban a andar los primeros gobiernos posrevolucionarios,
que proclamaban que la guerra la habían ganado los desposeídos.
La nueva cultura revolucionaria se consagraba a redescubrir y redefinir
al "pueblo" y a exaltar a los nuevos protagonistas del progreso
social: obreros y campesinos.
