Acerca de su serie de guerrilla y narcotráfico, Fernando Botero opina: "Mi motivación no es detener la violencia ni nada por el estilo. Son simplemente un testimonio de una realidad que se ha convertido en un problema insoportable e imposible de ignorar: las masacres, la tortura, la procesión de ataúdes, todas las cosas que desafortunadamente se ven en Colombia hoy en día". Botero no emite un juicio moral a través de sus representaciones. Los narcotraficantes y guerrilleros que vemos en estos cuadros son tan tiernos como una gorda recostada en un diván, o incluso están envueltos en un halo sobrenatural (por ejemplo en Muerte de Pablo Escobar). Sin embargo, la crítica política no está ausente; basta ver el cuadro Presidente durmiendo para deducir el mensaje: "mientras el presidente duerme, Colombia vive violentamente".

Presidente durmiendo
1998
Óleo sobre lienzo
41,91 x 34,29 cm

 

 
 
 

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