Anastasia Guzmán Vázquez

El huapango arribeño

Se desarrolla en los estados de San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato.

Tal vez hoy en día para muchos no es ajeno el término “ Topada ”, que hace referencia a las fiestas de Huapangos, en las cuales dos trovadores entran en duelo para hacer alarde de sus dotes como literatos, improvisadores de versada y por supuesto cultura general, ya que como son los voceros y sabios del pueblo, en ellos recae la responsabilidad de informar a la comunidad varios hechos, que van desde los cotidianos y totalmente lugareños, anuncios como matrimonios, bodas o cualquier acontecimiento que involucre a los miembros del lugar hasta hechos en la política, las artes o cualquier cosa que suceda en el mundo, existen otros tremas que abarcan lo que sucede en la vida: amor, muerte, música, y todo lo que se les pueda ocurrir, ya que estos personajes son todos unos poetas, con una capacidad de retención y de memoria histórica impresionante.

La topada en sí es una fiesta, pero en la cual además de bailar, es sorprendente ver cómo a veces miles de personas guardan absoluto silencio para escuchar las décimas que conjuntan cada son y que pueden durar mucho tiempo, ya que se va improvisando al momento, puede durar todo el tiempo que el trovador requiera para redondear su idea, va ligando los versos como si estuviera leyendo en voz alta pero en realidad todo lo va componiendo al momento. Acabado el son con su debida moraleja y cierre bailable correspondiente, el trovador contrario está presto para contestarle en un duelo que puede durar toda la noche y en el cuál ganará el más hábil e informado.

 

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