Teorías de la evolución


   

 

     

La "Gran cadena del Ser"

Desde la antigüedad, los seres humanos notaron la enorme diversidad que existe entre los seres vivientes e intentaron explicarla. En el siglo IV a. de N. E., el filósofo griego Aristóteles propuso que había distintos tipos de animales en el mundo que podían diferenciarse unos de otros. Creía también que la naturaleza estaba organizada de lo más simple a lo más complejo: primero los cuatro elementos (aire, viento, fuego y agua), después venían las formas de vida más simples y luego las más complejas. Los seres humanos eran distintos y superiores a todos los animales porque tenían la capacidad de pensar.
Los planteamientos de Aristóteles dieron lugar a dos ideas: una fue la noción de que los seres vivientes se dividían en “especies” y la otra fue la teoría de la “gran cadena del ser”. Durante toda la Edad Media (siglos IV al XV de N. E.), los teólogos católicos usaron las ideas de Aristóteles para establecer que todas las “especies” de la naturaleza formaban parte de una infinita y “cadena” de la existencia, en la cual los seres vivos se relacionaban unos con otros según un orden continuo que iba de lo simple a lo complejo. Para el pensamiento medieval, esta “cadena de especies” había sido creada por Dios desde el orígen de los tiempos y no había cambiado desde entonces.

* Los teólogos estudian la existencia y las cualidades de Dios y de las cosas divinas, y su relación con el ser humano y con el mundo.


Charles Darwin y el origen de las especies


Siglo XVIII: Hacia la teoría de la evolución biológica

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