Escritura y caligrafía

     

El arte de la caligrafía china

Técnicamente hablando, la caligrafía china no encierra un gran misterio: depende de la habilidad e imaginación del escritor para lograr formas interesantes con sus trazos y para componer estructuras hermosas a partir de la distribución espacial de esos trazos. Como no se permite retocar ni sombrear, para lograr una caligrafía equilibrada y bella se requieren años y años de entrenamiento.

 

La principal inspiración de la caligrafía china, así como de todas las artes en China, es la naturaleza. Cada trazo de la caligrafía, incluso los puntos, sugieren la forma de un objeto natural. Como cada trazo está “vivo”, no se permite la regularidad estricta: una pieza terminada de caligrafía no es simétrica ni “perfecta”, sino que trasluce el sentimiento y el ritmo de quien la escribió.

Para los artistas chinos, la línea —no las luces y las sombras como en gran parte del arte occidental— es el elemento estructural básico de la caligrafía, como de toda pintura. Se concede mucho valor a la destreza con que se maneja el pincel. Los calígrafos practicaban años a fin de desarrollar el control muscular necesario para dar pinceladas rápidas y delicadas. Cada caracter chino, desde el más simple hasta el más complejo, se forma a partir de seis trazos básicos que pueden combinarse de muchas maneras. La regla de escritura indica que los trazos deben hacerse de izquierda a derecha, de arriba a abajo y de afuera hacia adentro.
 
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